Parece una incongruencia hablar de un ‘terrorismo pasivo” si la palabra ya determina una acción criminal, pero un acuerdo político de la Unión Europea ha definido como una forma de la lucha contra el terrorismo mediante la criminalización del entrenamiento pasivo, los viajes al extranjero con fines terroristas y otras acciones de apoyo para concretar los ataques.
La acción preventiva acordada por la comunidad de naciones incluye la calificación de delito para quien facilite o financie viajes de reclutamiento -incluido dar alojamiento y ofrecer transporte- colaborar, ser cómplice, incitar, o financiar estas actividades delictivas.
La nueva norma mejora la directiva de 2002 de lucha contra el terrorismo, que ya estaba en línea con la resolución 2178 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el protocolo adicional de la Convención sobre prevención del terrorismo del Consejo de Europa, dirigida a hacer frente a los llamados ‘combatientes extranjeros”. Son los ciudadanos que viajan a zonas en conflicto como Siria o Irak, para sumarse a las filas yihadistas y que después de recibir entrenamiento regresan al mundo occidental radicalizados.
El giro acordado en esta lucha contra el terrorismo permitirá un nuevo esfuerzo conjunto para hacer frente a las nuevas formas de las amenazas del fundamentalismo y de manera preventiva, enfocando a terceros que lucran con los viajes de los militantes o los atienden con alojamiento y otra asistencia a los atacantes potenciales. Hasta ahora todo parecía circunscribirse a la vigilancia de los sospechosos, pero sin advertir todo lo que se mueve para facilitar los movimientos en la clandestinidad.
