Entre los postulados de la reforma se encontraban: la Autonomía Universitaria, tanto en lo administrativo como en lo financiero y lo científico-pedagógico, el cogobierno universitario con participación de los estudiantes, la extensión universitaria, la periodicidad de las cátedras, el acceso de los docentes a las cátedras por concurso.

"Mi hijo el Dr". Esto, que generaciones de padres soñaron y siguen soñando, se debe a un hecho producido en los claustros universitarios de Córdoba allá en 1918, apoyado por la Unión Cívica Radical, esos pedidos estudiantiles y sus resultados fueron copiados por los universitarios de la mayoría de las universidades hispanohablantes y se conoció en nuestro país como la "Reforma Universitaria de junio de 1918" o "Reforma Universitaria del 18". Recordemos que a la universidad sólo asistían los hijos de la elite conservadora en una universidad cordobesa regenteada por los Jesuitas, y sostenían que los estudios no fueran de carácter laico. 

La "revolución estudiantil" en Córdoba

Todo comienza en septiembre de 1917 cuando la Universidad de Córdoba aprobó un nuevo reglamento para el internado estudiantil en el Hospital Nacional de Clínicas. Los internos de este centro expresaron su desacuerdo con el reglamento, declarándose en huelga. Pero la Universidad respondió suspendiendo a los huelguistas por dos años y disolviendo el internado nocturno, al tiempo que se aprobó un reglamento conocido como la "Ordenanza de los Decanos", aumentando la carga horaria y de materias para la carrera de Ingeniería. El 7 de marzo de 1918, el Consejo Superior tomó otra medida mal recibida por el estudiantado, al modificar el sistema de calificaciones y el 10 de marzo era tan grande el malestar de los estudiantes que la acumulación de quejas los sacó a la calle y gritaron consignas como "¡Que renuncien!" o "¡Abajo los inútiles!" y expresando su repudio a la "Ordenanza de los Decanos".

 Hipólito Yrigoyen recibe a estudiantes

El 11 de abril, se creó la Federación Universitaria Argentina (FUA), integrada por delegados de las cinco universidades argentinas. Como presidente fue elegido Osvaldo Loudet y como secretario Julio V. González. Ese mismo día la FUA pidió una entrevista con el presidente Hipólito Yrigoyen, quien los recibió de inmediato. En la conversación, los dirigentes estudiantiles informaron al presidente la situación del conflicto, le expresaron que "queremos una nueva Universidad"; por su parte, Yrigoyen les aseguró que "su gobierno pertenecía al espíritu nuevo, que se identificaba con las justas aspiraciones de los estudiantes y que la universidad debía nivelarse con el estado de conciencia alcanzado por la República" y de inmediato dispuso intervenir la Universidad de Córdoba y nombrar interventor a José Nicolás Matienzo, con la orden de reformar los estatutos para permitir la participación de los docentes en el gobierno y llamar a elección de autoridades universitarias.

Los estudiantes salieron a la calle

El 15 de junio, se había logrado que los profesores integraran por primera vez la Asamblea Universitaria que debía designar al rector. El candidato reformista apoyado por los estudiantes era Enrique Martínez Paz, mientras que el candidato de los sectores tradicionales era Antonio Nores. En la tercera votación la mayoría de los profesores modificó su voto y apoyaron a Nores, que ganó por 24 votos a 13. Los más de mil estudiantes que esperaban el resultado afuera, se consideraron traicionados e irrumpieron con furia en el salón donde sesionaba la Asamblea para echar a empujones a los profesores, al rector, a los policías y a los guardaespaldas, rompiendo ventanas, muebles y cuadros de obispos que habían sido rectores desde 1613. 

Uno de los líderes reformistas, Emilio Biagosch, subió al estrado y escribió de puño y letra en el libro de actas: "La asamblea de todos los estudiantes de la universidad de Córdoba declara la huelga general. Junio 15 de 1918". Más de mil estudiantes, dos tercios del total que cursaba en la Universidad, suscribieron con su firma el acta declarando la huelga. El rector electo llamó a la policía y el conflicto se transformó en batallas campales.

Entre los postulados de la reforma se encontraban: la Autonomía Universitaria, tanto en lo administrativo como en lo financiero y lo científico-pedagógico, el cogobierno universitario con participación de los estudiantes, la extensión universitaria, la periodicidad de las cátedras, el acceso de los docentes a las cátedras por concurso.

El 21 de junio, en medio de la ocupación y la huelga, el movimiento estudiantil cordobés publicó en La Gaceta Universitaria el célebre "Manifiesto Liminar", firmado por los líderes de la FUC y redactado por Deodoro Roca sin hacer conocer su autoría. 

 

> Se necesita una nueva reforma

A 105 años de aquel hito, necesitaríamos otra reforma, donde la Universidad Nacional no sea la extensión y fuente de adoctrinamiento de un partido político y que la currícula de las carreras no estén llenas de materias innecesarias y sean sólo para dar empleo a los profesores (afines al pensamiento del Rector), destinando así el 95% del presupuesto universitario sólo en sueldos del personal docente y no docente.

 

Por Jorge Reinoso Rivera
Periodista e Historiador