Los datos que se conocieron al concluir la XVIII Conferencia Internacional de Viena sobre el sida, indican que la franja de los mayores de 50 años de edad es el grupo infectado que más creció en el mundo. Globalmente, se calcula que los nuevos diagnósticos de la enfermedad en esa etapa de la vida, se han duplicado.

En Argentina, un boletín dado a conocer a fines del año último, ya anticipaba esta tendencia: la cantidad de infecciones en mayores de 50 años había crecido del 7% al 12% en el mismo lapso. Por su parte, los Centros de Control Epidemiológico de los Estados Unidos informaron que se había quintuplicado el número de pacientes con VIH, mayores de 50 años, entre 1990 y 2000. Para los especialistas, estas cifras son un amargo recordatorio de la importancia de practicar sexo seguro, independientemente de la edad que se tenga.

Existe la idea errónea de que el virus VIH alcanza sólo a los jóvenes. El escenario que explica este cambio de rumbo tiene varias facetas: ellos creen que el VIH es un problema de otros; las mujeres mayores no requieren el preservativo porque no se van a embarazar, y los médicos no piensan que una persona de 70 años está sexualmente activa, de modo que no le piden la prueba para detectar el virus. Precisamente, estudios realizados en nuestro país indican que éste es un grupo que soslayaron los programas preventivos y en el que las medidas de precaución no están instaladas.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación, los responsables del Programa de Sida y Enfermedades de Transmisión Sexual afirman que el uso del preservativo en forma consistente empieza a disminuir a partir de los 25 años y después de los 50 es bajísimo. Todo esto está llevando a anticipar el inicio del tratamiento. Anteriormente, se comenzaba a tratar cuando el sistema inmunológico del paciente bajaba a un índice de 350 células CD4 por milímetro cúbico. Estas células forman una parte importante del sistema inmune. En las próximas guías se reflejará el consenso internacional de que hay que comenzar a indicar antirretrovirales cuando el índice llega a los 500 CD4 por milímetro cúbico. El nivel de CD4 de una persona sin VIH es de entre 800 y 1200 células por milímetro cúbico.

La lucha contra el sida implica pues, una firme alianza de la medicina, la higiene y la educación para proteger al ser humano, incluso los mayores de 50 años, hoy en grave riesgo de contraer la enfermedad y morir a causa de ella.