Hace poco hubo una caída en la bolsa de valores China que se sintió en todo el mundo. Como si fuese el terremoto chileno, que le movió el piso a buena parte del país y particularmente a San Juan, ese traspié chino trajo consecuencias en distintas economías, que ya se pagan en algunos rincones del globo. Y hay otros, como Mendoza por ejemplo, donde parece que usan esa situación para justificar malas administraciones. La vecina provincia no la está pasando muy bien que digamos ya que debió retrasar el pago de los sueldos a sus empleados y tiene planeado endeudarse en más de 5.000 millones de pesos, endeudamiento que ha requerido un acuerdo entre la gestión saliente y la entrante. ¿Qué tiene que ver China con Mendoza? Según el gobernador Francisco "Paco" Pérez, la caída del precio internacional del barril de petróleo, uno de los grandes movilizadores de las finanzas mendocinas, es uno de los factores que incidieron en la caída de su economía. La explicación es al menos cuestionable porque no sólo Mendoza sufre o goza los vaivenes chinos. Hay otras provincias, como San Juan, por ejemplo, que no tiene petróleo, pero sí explotación minera a gran escala, que también ha sufrido la recaída china. Pero, amén de la evaluación de los hermanos mendocinos, su crisis, ¿nos impacta a los sanjuaninos? Si esto pasaba hace algunos años, sí con seguridad, pero hoy la provincia ha logrado desarrollar cierta independencia económica como para salir indemne de esos vaivenes. Ya no estornuda Mendoza y San Juan se resfría, es casi al revés, se puede arriesgar.

El cuento de China

Sin meternos demasiado en un análisis de la economía mundial, hay variables o "leyes" económicas que resultan básicas a la hora de entender por qué ahora todo el mundo mira más a Oriente que a Occidente y porqué cuándo se destapan allá, nos resfriamos acá: China es la segunda economía mundial, una de las que más crece a nivel global y tanto su producción industrial, que se refleja en los mercados globales de commodities, como su crecimiento, son fundamentales para muchos países. En el primer semestre de este año el índice industrial chino marcó el peor desempeño de ese sector desde marzo de 2009. Sumado eso a la devaluación de la moneda y la falta de seguridad bursátil, el conjunto resultó dramático, según le explicó a BBC Mundo Kamel Mellahi, especialista en mercados emergentes de la Warwick Business School de Reino Unido. "La expectativa generalizada era que la economía china iba a tener una primera mitad de año (2015) difícil y que mejoraría en la segunda mitad. Los datos no reflejaron esta premisa. Más bien lo contrario. El pulso económico de la actividad fabril está bajando mucho más rápido de lo esperado", indicó Mellahi. Esa caída, que empujó una devaluación del Yuan, la moneda China, y una intervención del gobierno de ese país a su propia bolsa, provocaron lo que los economistas del mundo llamaron como \\\\\\\’lunes negro\\\\\\\’ a la drástica baja de la bolsa china ocurrida el 24 de agosto de este año. Ese día los commodities como el petróleo o el oro, reflejaron su peor desmoronamiento en mucho tiempo: el precio del crudo se precipitó a su nivel más bajo en seis años, U$S 38, incluso muy por abajo del precio de 2014, cuando rodeaba los U$S 100 por barril. Y el oro también fue arrastrado por la debacle con una caída del 0,6%, quedando por debajo de los U$S 1.100 la onza, el menor precio en 5 años. Si bien Argentina lo que más exporta a China, según datos oficiales a 2013, es soja o algunos de sus derivados, el retroceso de la economía oriental se percibe, gracias a que son el segundo mayor destino de productos argentinos, hoy en día.

La argentinidad

Es decir, si los estornudos chinos los sentimos todos, ¿por qué hay quienes se bancan mejor el resfrío que otros? El orden en la administración parece ser el remedio para ese mal.

Según publica el diario Los Andes ayer al describir la situación financiera de esa provincia, "él déficit acumulado a ese mes (agosto) es de 802 millones de pesos. Agosto registró un "rojo" de 419 millones de pesos con ingresos por 3.225 millones y egresos por 3.645". En términos muy sencillos, han gastado más de lo que tenían y por eso tienen el problema que tienen. ¿La consecuencia? "Pérez (Francisco, gobernador de Mendoza) debió enfrentar el pago de los salarios de setiembre en tres "tandas". La primera fue el jueves 1 (un día después de lo habitual) y abarcó los sueldos de hasta 15 mil pesos. La segunda se canceló ayer y se "estiró" a los sueldos de hasta 28 mil pesos. La tercera pasó para la semana entrante e incluye los salarios por encima de los 28 mil pesos, que comprende a comisarios, magistrados, algunos profesionales y funcionarios políticos", indica en la misma nota el mismo medio.

Para el contraste, buenas son las pruebas: el ministro de Hacienda de San Juan, Francisco Alcoba, en una entrevista en Radio Sarmiento que reprodujo también este diario, dijo que la provincia va a cerrar el año con déficit cero. Y amplió: "tenemos un rendimiento financiero porque el flujo de entradas de fondos no es el de gastos. Es como cuando usted cobra el sueldo y lo va gastando de a poco". Es decir, unos 200 millones de pesos ahorrados. Eso fuera del Fondo Anticíclico, que según el mismo funcionario, a mediados de septiembre rondaba los 1.430 millones de pesos, unos 130 millones por encima de las dos grillas salariales, que es lo que por Ley se determinó con la creación del mencionado fondo.

En pocas palabras se puede asegurar que al menos hasta diciembre a San Juan no le va a pasar lo que le está pasando a los hermanos mendocinos. Después va a depender mucho de los resultados de las elecciones y la decisión de las personas que deban conducir esta provincia, sea quién sea.

El patio trasero

Tradicionalmente San Juan ha sido el hermano menor de Mendoza. Esa provincia, hermosa por cierto, ha basado sus ventajas en fuertes liderazgos políticos y un aprovechamiento extremo de su territorio. Los desarrollos en turismo, petróleo y vitivinicultura, son sólo algunos ejemplos de ello. Pero se puede afirmar a la distancia que algo malo está ocurriendo, porque han cambiado. Y, a juzgar por las críticas de los mismos mendocinos, parece que las gestiones políticas son las que están fallando: ni Julio "Cleto" Cobos, ni Celso Jaque, y mucho menos Francisco Pérez han podido liderar la provincia ha rumbo cierto. Sólo por citar un par de ejemplos, Cobos prohibió la minería a cielo abierto. Y a Pérez se le escapó Potasio Río Colorado, la mayor inversión minera del siglo. Se le fue porque los inversores no querían poner plata en un país que no da garantías. Y mucho menos ante un gobernador que le teme a la Nación.

Pérez asegura hoy que la inflación, la caída del barril de petróleo, entre otras, son las razones por las que hoy su provincia pasa por situaciones de riesgo. Ambas son ciertas, pero no son exclusivas de Mendoza, para nada. San Juan no tiene petróleo, pero tiene minería y, como se describe líneas arriba, también ha tenido inconvenientes con la caída de los precios de los metales en el Mundo. Cuando Veladero empezó a producir, la onza de oro superaba los 2.000 dólares, aproximadamente. ¿La inflación? Que se sepa, Mendoza no compra brilla pisos en Canadá o gasas en Corea del Norte, compra esos insumos en el mismo lugar que las compra San Juan u otras provincias, y ha sufrido el mismo incremento de precios que el resto de los argentinos.

Una prueba cabal de que San Juan ya no es el patio trasero, es lo que ocurrió cuándo se cayó Pascua-Lama. Quedaron sin trabajo muchas empresas y trabajadores de esa provincia. Hubo quejas de la Cámara Minera mendocina por lo que pasó en San Juan. Hoy, que se conozca al menos, ningún empleado sanjuanino ni empresa de esta provincia, ha sufrido problemas por la crisis de los hermanos del Sur.

Igual acá no todo es color de rosas, la provincia sigue teniendo el índice de desempleo más alto de la región y sigue sin encontrarle la salida a problemas estructurales como la vitivinicultura, por ejemplo. Y eso que no hacía falta llamar a los científicos de la NASA que descubrieron agua en Marte para solucionar el inconveniente: sería interesante que se dediquen a mejorar la comercialización de vinos en lugar de ocuparse, para colmo de manera tibia, del primer eslabón de la cadena, que son los productores. Con la venta, el stock se muere y no habría millones de kilos de uva o millones de litros de vino o mosto dando vueltas sin destino, achatando los precios casi hasta el quebranto. Como se dedicaron en 12 años de manera demagógica a subsidiar a los productores, que siguen produciendo gracias al Estado, el stock sigue creciendo y ya no saben qué hacer con la uva que no pueden vender. En definitiva, acá tampoco todo es color de rosas, aunque hay que admitir que, por ahora, es mejor que en Mendoza.