En el último párrafo de la Reflexión Dominical publicada por el Pbro. Dr. José Manuel Fernández el domingo pasado, nos recuerda a Maximiliano María Kolbe (1894-1941), un fraile franciscano que en el campo de Auschwitz, decide pedirle a un oficial nazi que no ejecute a un hombre con esposa e hijos, que él desea tomar ese lugar para ser asesinado junto con otros 9 hombres a los que matarían como mensaje para quienes lleven a cabo acciones de fuga del que comenzaba a configurarse en un campo de exterminio.

Cierra su mensaje el Pbro. Fernández expresando: "’El amor lleva a que uno se ponga siempre en el lugar del otro, aportando luz y calor en medio del odio o del dolor. Esto es revolucionar al mundo sin armas.”

Tomo esta frase y desde ella deseo usar este espacio para invitar a la sociedad sanjuanina a acercarse al Centro Cívico para presenciar en su planta baja la exposición titulada: "’Visados para la libertad”. Dicha muestra que a mi entender bien podría llamarse: Quien salva una vida, salva el mundo entero, nos recuerda el accionar de diplomáticos españoles que conociendo el destino que estaban recibiendo hombres, mujeres y niños, por el hecho de ser judíos, llevaron a cabo acciones singulares, de enorme riesgo no para darles libertad, sino para permitirles continuar vivos.

Quiero detenerme en uno de los españoles que se refleja en la muestra, Ángel Sanz Briz, un justo de las naciones que en 1944 decide entregar documentos españoles a los judíos sefardíes (originarios de España) para su traslado a lugar seguro. Recibe conformidad de las autoridades húngaras para dar documentación a 200 de ellos.

Ese mismo año informa al gobierno español de la existencia del holocausto; del plan sistemático de traslado y exterminio para con los judíos de Hungría.

Ángel Sanz Briz, o el ángel de Budapest como se lo llamó, busca en las estaciones de donde salían los deportados y en lugares de agrupamiento. Solo encuentra a 70 familias sefardíes. No se queda quieto y amparándose en el Real Decreto de 1924 de Primo de Rivera, busca a los judíos que puedan referenciar familia en España. Expone a las autoridades húngaras funcionales al nazismo la base legal de su accionar y afirma que los judíos sefardíes tienen derecho a la nacionalidad española por ser descendientes de los judíos sefardíes expulsados por los Reyes de España hacia 1492. Usando dinero propio y con el apoyo de los demás referentes del consulado salva a 5.200 judíos. ¿Como lo logró?, Sanz Briz nos lo cuenta en el libro "’Los judíos de España”

Usted puede pensar que son 5.200 vidas al lado del asesinato de 6 millones de judíos, un millón y medio de ellos niños, pensado y ejecutado en una dimensión sistemática y perversa. La respuesta está en el mensaje talmúdico expresado arriba: "’Quien salva una vida salva el mundo”.

El holocausto (la shoá) no integra como catástrofe solo la tragedia del pueblo judío, sino un espacio trágico de la humanidad toda. En nuestra memoria debe haber un espacio para Kolbe y para Sanz Briz, es la memoria que necesitamos para la construcción de la sociedad que todos deseamos, una sociedad inclusiva, que combata todo tipo de discriminación y que valore la diversidad.

(*) Presidente de la Sociedad Israelita de Beneficencia de San Juan. Presidente de la Filial DAIA San Juan.