Con motivo de la recordarse hoy el Día del Ingeniero, cabe destacar la labor cumplida por Nicolás Horodniceanu, ingeniero rumano, naturalizado en nuestro país, que tuvo una destacada participación en la reconstrucción de San Juan, en lo referido a la policía edilicia.
Totalmente destruida por el violento terremoto del 15 de enero de 1944, con un saldo de alrededor de 10.000 muertos, gran cantidad de heridos y el colapso de más del ochenta por ciento de sus edificaciones, la ciudad de San Juan fue posteriormente levantada sobre la base de rigurosas medidas de seguridad estructural, aplicadas con carácter obligatorio a las nuevas construcciones ejecutadas durante el proceso de reconstrucción de los centros urbanos provinciales destruidos por el sismo, lo que hizo de la nueva capital una de las ciudades más seguras del mundo, como quedó comprobado después del gran terremoto de Caucete del 23 de noviembre de 1977.
La efectiva y correcta aplicación de dichas medidas, que bien pueden considerarse como las primeras normas para construcciones sismorresistentes de aplicación obligatoria en el territorio nacional, fue celosamente verificada por el Estado mediante el ejercicio del poder de policía de la construcción o Policía Edilicia, a cargo de la Dirección de Obras Públicas y particulares del Consejo de Reconstrucción, posteriormente CONCAR de San Juan.
Surge acá, como un paradigma de la seguridad sismorresistente en las obras civiles, la figura del Ing. Nicolás Horodniceanu, distinguido profesional y profesor universitario, rumano de nacimiento y argentino naturalizado, de dilatada y brillante trayectoria, tanto en la función pública como en la cátedra universitaria.
Ingeniero civil, especializado en Construcciones y en Hormigón Armado a nivel de posgrado, tuvo una brillante actuación profesional en varios países de Europa, hasta que a fines de 1947 fue contactado por la Embajada Argentina en Italia, para recibir una propuesta del Gobierno de la Nación a fin de integrar los planteles técnicos del Consejo de Reconstrucción de San Juan, la que fue inmediatamente aceptada, incorporándose en junio de 1948 a los planteles del citado organismo nacional, para abocarse de inmediato a la organización del sector específico que habría de tener a su cargo las funciones de policía edilicia.
Modelo de funcionario ecuánime e incorruptible, en una suerte de apostolado logró asegurar, por parte de los sectores de la ingeniería sanjuanina vinculados a la seguridad estructural, una celosa y correcta aplicación de las normas sismorresistentes, tanto en los planos que se sometían a su análisis y verificación, como en todas las etapas de la ejecución de las obras que requerían de su autorizada opinión.
Supo introducir sabiamente estos conceptos en el dictado de su cátedra de Hormigón Armado en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, logrando formar una verdadera conciencia sísmica en sus alumnos y discípulos, futuros ingenieros y arquitectos que continuaron, ya como proyectistas, diseñadores, calculistas, constructores e inspectores de obras, con la aplicación y difusión de los principios de la sismoresistencia, que sabiamente les fueran inculcados en nuestra Universidad.
El ingeniero Horodniceanu fue galardonado como "Profesor Extraordinario Honorario" por la UNSJ y "Vecino Ilustre (Post Mortem)" por la Municipalidad de la Ciudad de San Juan. Falleció el 4 de julio de 1994 y sus restos descansan en el Cementerio Alemán de Albardón.
