El kirchnerismo ha cerrado la peor semana en muchos años. Ni siquiera la pelea por la famosa resolución 125, que despertó una lucha descarnada entre el Gobierno y el campo hace algunos años, tuvo la trascendencia o la gravedad institucional de lo que ha ocurrido en apenas 24 horas: el viernes 13 de febrero Cristina Fernández de Kirchner amaneció con los rumores acerca de su posible imputación. Horas más tarde y antes de poder reaccionar, lo peor se confirmó: efectivamente quedó judicialmente imputada ella, uno de sus ministros y un legislador, entre otros líderes oficialistas, en un caso tan complejo como haber protegido, supuestamente, a los responsables de haber matado 85 personas. Pero eso no era todo, porque el día recién empezaba: más tarde, antes de irse a dormir, otros dos ministros -entre ellos su propia cuñada- y el jefe de Gabinete, nada más y nada menos, también quedaban imputados en una causa por ‘permitir’ que un niño qom se muriera de hambre. La verdad es que hay que estar muy firme para mantenerse en el poder luego de semejantes trompadas. Hay varias posibilidades luego de las imputaciones, pero todas están teñidas por la política: algunos tildan al juez Daniel Rafecas, quién se hará cargo de la causa a partir del miércoles, de ‘oficialista’. Y otros dicen que el fiscal Gerardo Pollicita es ‘macrista’. Eso sin olvidarse del socio mayor del kirchnerismo que es el peronismo, esa vieja liga de gobernadores con más necesidades que certezas, quienes han quedado en el sitio de mayor privilegio. Y como para cerrar un año ‘hermoso’, las elecciones generales, justo unas donde quién domina al oficialismo, Cristina Fernández, no puede presentarse como candidata. Que Dios nos ayude.

Para poner en contexto: esta semana este diario publicó una extensa entrevista con el jefe de los fiscales de San Juan, Eduardo Quattropani. El funcionario además preside el Consejo Federal de Política Criminal de los Ministerios Públicos de la República Argentina, organismo que agrupa a los titulares de los ministerios públicos del país. A la vez de anunciar que el Consejo del que es Presidente no va a participar de la marcha del 18 de febrero, Quattropani, dio un pantallazo de lo que a grandes rasgos, ocurre entre el Gobierno nacional y el Poder Judicial Federal. "¿Hay una lucha de poder en todo esto?", preguntó el periodista. "Creo que en el orden nacional, en lo que yo creo en el orden judicial, sí", respondió el funcionario sin dudarlo. Y argumentó: "Hay una clara oposición de un gran sector de fiscales y jueces federales a la aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Creo que no se quiere admitir por parte sobre todo de los jueces federales, hablamos de Capital Federal, que tienen un poder que es incompatible con un régimen republicano y democrático. Hay una gran mentira que se ha instalado, que hay una transferencia de poder de los jueces a los fiscales. Lo que hay es una morigeración del poder de los jueces. Hoy un juez en este sistema mixto o este sistema inquisitivo a usted lo puede investigar sin tiempo, sin avisarle por años. Puede ser que por años lo esté investigando sin que se entere y le tenga intervenido el teléfono, hoy ocurre. Todo ese poder en la cabeza de una sola persona, ese es el enorme poder que tienen los jueces federales sobre todo en la Capital Federal’. Si bien la argumentación fue larga, vale la pena repasarla una y otra vez. Quattropani además de tener el título de semejante, se codea en reuniones con el más variado repertorio de estrellas políticas nacionales y tiene acceso a información clasificada. Ha logrado ese lugar de confianza en base a dos cuestiones básicas: no usarlas para su provecho y no divulgarlas. Es decir, si dice que hay una pelea de poder, tiene jinetas suficientes como para convertirse en fuente de semejante afirmación, no hay que dudarlo. Entonces, y para volver sobre el inicio de este párrafo: acá hay una lucha de poderes, entre el Ejecutivo nacional, que tiene muy poca cintura y cada vez menor capacidad política para dominar, y el Poder Judicial Federal, que no quiere relegar la herramienta de la extorsión.

Y como se habla de cuestiones políticas más que judiciales, hay que identificar a los protagonistas: en la oposición dicen que el juez federal Daniel Rafecas, quien fue alumno de Alberto Fernández, juega para el oficialismo y afirman esa hipótesis argumentando que en 2004 llegó a la Justicia como uno de los magistrados jóvenes que promovió el kirchnerismo. Agregan que le tocó la causa Ciccone, donde el primer involucrado era el vicepresidente Amado Boudou y que no hizo más que recibir instrucciones: el lector recordará cuando se descubrió un chat de uno de los abogados del Vicepresidente con Rafecas, donde el magistrado supuestamente recibía instrucciones de la defensa del vice. Finalmente fue apartado de ese expediente, que empezó a investigar luego el juez Ariel Lijo. Y también los radicales lo recuerdan con ‘amor’ ya que fue quien envió a Fernando de la Rúa a juicio por las coimas en el Senado. Además de esas causas, lleva actualmente la de enriquecimiento ilícito contra el jefe del Ejército, César Milani, y desde 2008 investiga a Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas, y al subsecretario de Obras Públicas, José López, por el mismo delito que acusan a Milani. En la oposición dicen que esas causas están cajoneadas.

Pero ojo, en todos lados se cuecen habas. El fiscal que pidió seguir con la investigación contra Cristina Fernández, tiene un pasado macrista y opositor, casi innegable: Gerardo Pollicita comenzó su actividad en el Poder Judicial en la década del 80 como secretario del fiscal Raúl Plée y luego se desempeñó como fiscal adjunto de Carlos Stornelli. Plée, es uno de los convocantes a la marcha del 18 de febrero y fue acusado por ‘cajonear’ la citación de los imputados en el juicio por encubrimiento al atentado a la mutual judía en 1994 durante el gobierno de Carlos Menem. Además, la relación de Pollicita con el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, siempre estuvo clara, incluso admitida por él mismo: reconoció haber trabajado para Pedro Pompilio, quien fuera el compañero de fórmula de Macri en el Club Atlético Boca Juniors, donde el fiscal fue designado en mayo de 2007 integrante de la Comisión Asesora de Seguridad de esa institución deportiva y además en diciembre de ese año integró la Comisión Electoral designado por el oficialismo macrista en Boca. Más claro imposible. ‘En los últimos años, Pollicita se caracterizó por dar curso a una serie de acusaciones contra varios funcionarios nacionales entre los que se destacan el expresidente Néstor Kirchner; el vicepresidente Amado Boudou; el ministro de Planificación, Julio De Vido; el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; y el titular de la Anses, Diego Bossio, entre otros’, según datos proporcionados por distintas agencias noticiosas.

Con semejante ensalada política-judicial, de esta historia puede salir cualquier cosa. Para colmo de males, hay elecciones nacionales y la líder del oficialismo ya ha dicho que no va a participar. Es decir, se abre un sinfín de posibilidades porque los candidatos son muchos y todos ellos ven cerca la posibilidad de convertirse en el elegido, con los votos que eso acarrea. El kirchnerismo, que no es lo mismo que el peronismo, mira de reojo todo este problema. Los gobernadores y el resto del arco peronista, se ha expresado a favor de la Presidenta. Pero no con la fuerza que suelen ponerle a las cosas, hay que admitirlo. ‘El peronista acompaña sólo hasta la puerta del cementerio’, suelen recordar. José Luis Gioja ha apoyado públicamente a la mandataria casi apenas salido del quirófano. Incluso lo ha hecho en el mismo sentido, diciendo que hay un poder oculto que buscaba que Nisman muriera para voltear al Gobierno nacional. El resto de los mandatarios, con matices más o menos parecidos, han señalado lo mismo, aunque se insiste, sin demasiada fuerza que digamos. Parece que en las últimas horas hubo llamados telefónicos desde y hacia las gobernaciones provinciales y, según se rumorea en algunos diarios, habría la semana que viene un nuevo pronunciamiento del PJ nacional. Lo que se evalúa, aparentemente, es en qué tono se va a hacer. Si ocurre como la reunión en la sede del PJ nacional en la calle Mathew apenas muerto Nisman, pues mejor que no lo hagan. Hay que tener en cuenta que la ‘fuerza de choque’ del kirchnerismo no es La Cámpora, porque no alcanza, la fuerza de choque del kirchnerismo es el peronismo, nada más y nada menos. Y los peronistas ya tienen un candidato: Daniel Scioli. Que nadie se sorprenda si el peronismo termina negociando seguir apoyando al Gobierno nacional a cambio de bajar a todos los candidatos de la interna para terminar ungiendo al bonaerense. Aunque suene muy perversa la maniobra, esto es política, y si de eso se trata, hay que abrir bien los ojos.