Recientemente, el 7 del corriente fue celebrado el "Día del Periodista”, una fecha que cala muy hondo en quienes ejercen esa profesión y en los que alguna vez también hicieron periodismo en forma activa, aunque en realidad nunca lo abandonamos, más bien le seguiremos rindiendo honores.
Es que ser periodista, como decía Rimbaud el poeta, no es solamente escribir o estar solamente frente a un micrófono o una cámara filmadora: "es una manera de vivir”. De allí que a viejos o jóvenes periodistas quizás los diferencia la edad, pero no la vibración íntima que se siente cuando se abre o se cierra una nota. Entre los saludos, con motivo de tan grata recordación, se publicó en DIARIO DE CUYO uno de la Legislatura ilustrado por una máquina de escribir. Todo un símbolo muy importante de una época que fue de oro en el periodismo universal; le sucedió a la pluma y contribuyó a lo que hoy el periodismo electrónico ha convertido al mundo: "En una tribu o aldea”, según señalaba en la década del 60 el sociólogo canadiense Marshall McLuhan.
En mis notas acerca del "periodismo que viví” (DIARIO DE CUYO -20/12/2011- 6/6/2013) relaté lo que encontré cuando me "enrolé” en 1952 con 17 años de edad, en esa "atrapante, impredecible y fascinante” vida del periodista.
Siguiendo con los saludos publicados, había uno de un gremio de los estatales que decía así: "Sin periodismo no hay democracia”. Cabe agregar que sin periodismo libre no hay democracia.
Con el correr de los años después de ser testigo de las grandes mutaciones técnicas que ha tenido y tiene el periodismo en general, recordaré a Jorge Luis Borges cuando señala que hay quienes "se jactan de lo que han escrito; yo me jacto de lo que he leído”. Con todo el respeto le agrego que yo me jacto de los grandes maestros del periodismo, talentosos y sabios que he tenido. No puedo dejar de recordar a Emilio Biltes, Jorge Marcet, Rogelio Díaz Costa, Orlando Flores, tantos otros que cada día me dejaron sus enseñanzas y a Don Francisco S. Montes, quien como director y propietario de empresas periodísticas me distinguió con su amistad y la responsabilidad de escribir notas especiales y me guió para encararlas. "Lo demás lo dejo a tu criterio”, me decía.
Volviendo a McLuhan, aquella "Galaxia Gutenberg” que el vaticino se apagaría con la defunción de la escritura sigue vigente y con más brillo. Precisamente, el periodista y escritor español Juan Cruz, miembro fundador del diario "El País” en una de sus clases a estudiantes y profesionales que dictó en Buenos Aires sobre el futuro que le espera a la profesión, dijo que "el periodismo viene reinventándose desde la época de los linotipos, pasando por la máquina de escribir y las noticias "on-line”. Y remató con este pensamiento: "mientras se mantenga la pasión por el trabajo y se sigan escribiendo buenos textos que atrapen al lector, el periodismo seguirá vivo. Lo que Juan Cruz nos está diciendo es que la noticia no se convierta en la vedette porque "la noticia no es información, la información la hacemos nosotros, los periodistas”.
En verdad en una sociedad que está arrinconando el diálogo, la conversación y el encuentro cara a cara, a una mesa de café o en una reunión de viejos, ha convertido que cada vez sean menos los nativos que existen. Hay una generación que no habla, que sólo dialoga con un aparatito rectangular y obliga a quienes lo rodean a ser espectadores.
Entonces bienvenidos los comunicadores, los textos, los herederos de Gutenberg…
