Al recordar un nuevo aniversario de la Independencia, destacamos a dos sanjuaninos ilustres: Francisco Narciso Laprida, que presidió el Congreso de Tucumán y a Fray Justo Santa María de Oro, que defendió el principio republicano.
Fray Justo nació en San Juan en 1772, en aquella aldea colonial de casas de paredes de adobes y pisos de ladrillos, cuatro años antes de que se estableciera el Virreinato del Río de la Plata. Había nacido antes que la Patria y pudo tutelarla con sus convicciones más puras.
Su apellido paterno Oro y el materno Albarracín, estaban identificados con hondas tradiciones sanjuaninas y emparentados con Sarmiento.
Ese joven de ojos azules, como los altivos cerros que rodean su valle natal, ingresó a los 17 años en la orden de los Dominicos en Chile y recibió las órdenes sacerdotales. Fue doctor en Teología y maestro de Artes, Prior en Santiago de Chile y Vicario Apostólico para la diócesis de San Juan de Cuyo.
Fervoroso patriota, fue uno de los precursores de la emancipación argentina y chilena. Colaboró con San Martín, en la formación del ejército de los Andes.
En el Congreso de Tucumán en 1816, siendo diputado por San Juan, expresó: "Se dará batalla a favor de la soberanía del pueblo”. Se opuso con vehemencia y patriotismo al impulso que habían tomado las ideas monárquicas. Con voz firme y decidida, defendió el ideal republicano.
Dijo Domingo Faustino Sarmiento que "fue privilegio insigne de San Juan, provincia apartada, haberle tocado siempre la posibilidad de, si no llevar la iniciativa, en los grandes movimientos históricos, lograr afirmarlos, precipitarlos y ser noble ejecutor de la voluntad popular”.
Fray Justo falleció en 1836. El 9 de julio de 1897, se levantó en San Juan el primer monumento a su memoria. La estatua , en la plaza 25 de Mayo de nuestra ciudad, está situada frente a la Catedral, donde descansan sus restos.
En la galería de los próceres sanjuaninos se considera a Fray Justo, primero en orden cronológico y primero por su civismo. Han pasado los años y sigue teniendo vigencia el mensaje de Fray Justo Santa María de Oro: "No hemos nacido para nosotros, hemos nacido para la república”.
Don Emilio Maurín Navarro dijo que Fray Justo fue el patriota más santo y el santo más patriota. La historia lo reconoce como el padre de la República.
Fray Justo Santa María de Oro, el clérigo de San Juan, guió con timón republicano a la Nación que surgió libre e independiente, aquel 9 de julio de 1816.
