En muchos países se cree que cuando termine esta crisis económica el mundo será menos capitalista, y menos dependiente de Estados Unidos. Este juicio puede ser parcial. A juzgar por lo que se escucha en las reuniones de las principales instituciones financieras -el FMI y el Banco Mundial-, el mundo poscrisis estará marcado por una caída prolongada de los hábitos de consumo de los norteamericanos, que a la vez forzará a los países en desarrollo a ser más competitivos para mantener sus exportaciones.
Si la economía estadounidense comienza a recuperarse el próximo año, según la mayoría de los economistas, EEUU dejará de ser el único motor económico del mundo. Pasarán muchos años antes de que los norteamericanos vuelvan a comprar autos, computadoras o plasmas como solían hacerlo. "La torta será más chica, y los países latinoamericanos tendrán que trabajar más duro para mantener su porción, o lograr una porción más grande", dijo Marcelo Giugale, director de política económica del Banco Mundial para América latina.
Una economía mundial más pequeña significará para la región mayor dificultad para exportar, menos inversiones extranjeras, menos turismo, y menos remesas de dinero del exterior. A diferencia de las crisis anteriores, en las que muchos países salieron del pozo devaluando para abaratar sus exportaciones, esta vez no podrán recuperarse con la voracidad importadora de los países ricos, porque les comprarán menos. Algunos compensarán vendiendo más a China, India y otras economías emergentes que todavía siguen creciendo, pero tanto China como India crecerán más lentamente.
Varios expertos coinciden en que los países latinoamericanos que emergerán fortalecidos de la crisis serán los que tengan acceso a los mercados de capitales, los que no apliquen impuestos excesivos a sus exportaciones, permitan mayores libertades económicas y sean más productivos. En épocas de crisis, los inversionistas van a los lugares más seguros, y los países más productivos son los que más logran exportar.
"Los países disciplinados y pro-mercado, como Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Uruguay, se recuperarán", dijo Ricardo Hausmann, profesor de Economía de la Universidad de Harvard. "Los neopopulistas que aplican fuertes gravámenes a las exportaciones y no tienen acceso al mercado de capitales, como Argentina, Ecuador, Venezuela y Nicaragua, les irá mal".
Este pensamiento es diametralmente opuesto al sostenido por los críticos del capitalismo en la reciente Cumbre. Allí Hugo Chávez y sus seguidores dijeron que las medidas de EEUU de mayor regulación estatal de la economía demuestran que el capitalismo está en retirada, y que el "socialismo del siglo XXI" se está imponiendo. Sin embargo, si los economistas están en lo cierto, puede que ocurra lo contrario: los países de Latinoamérica y el Caribe deberán ser más competitivos para mantener sus exportaciones, pues la crisis es más seria de lo previsto.
Según el FMI, las economías latinoamericanas caerán un 1,5% este año, antes de alcanzar una modesta recuperación de 1,6% durante 2010. Hace un mes, el FMI predecía un descenso mucho menos acentuado para la región. Entre los países cuyas economías se contraerán en 2009 están Argentina (-1,5%), Brasil (-1,3%), Ecuador (-2%), México (-3,7%) y Venezuela (-2,2%). Mejor desempeño tendrán Perú (3,5%) y Chile (0,1%), según el FMI. Los economistas de ambas instituciones dicen que ajustaron sus proyecciones hacia abajo porque observan una recesión más larga que la esperada en EEUU.
Mi opinión: el mundo de la poscrisis será menos dependiente de EEUU, pero no menos capitalista. En la Cumbre, los líderes populistas tenían razón al señalar que Washington aumentará la regulación estatal para impedir burbujas financieras como las impulsaron la crisis. Pero olvidaron que la burbuja financiera generó la expansión económica artificial en todo el mundo y permitió a sus países crecer rápidamente, exportando materias primas sin hacer prácticamente nada para volverse más competitivos en la economía global.
"EL POPULISMO es hijo de la abundancia. Ahora que la torta se achicó, América latina debe ser más competitiva para mantener sus exportaciones en mercados de estrechez económica.
