El eclipse disfrutado por los sanjuaninos

Días pasado hemos tenido el inmenso placer de observar el fenómeno astronómico maravilloso del eclipse de sol. Algunos lo vimos por televisión, a la vez que seguimos el menguar de la luz solar sobre la Tierra. Todo el eclipse fue una experiencia fascinante; desde el encuentro con la verdad, por lo que aprendimos sobre fenómenos en sí, pasando por el aspecto sociológico, también el intercambio con otras cuestiones e idiomas, por el despliegue de los medios de comunicación con sus avances tecnológicos y humanos. A propósito diré que los periodistas que observamos, todos muy preparados agradecieron, acertadamente a sus compañeros, habitantes del lugar, a empresas e instituciones por el logro, todos agradecían a la Creación. Pero no escuchamos a ninguno dar gracias a Dios que es el Creador. Es evidente que al hombre actual le falta la visión de lo trascendente. Nos detenemos en lo que nos dan los sentidos, en todos sus matices. Más aún en el arte siempre relacionamos a la obra con su autor vaya como ejemplo "la Gioconda”, con Leonardo Da Vinci, a "Moisés” con Miguel Angel y tantos otros. Por eso quiero terminar estás líneas con una expresión franciscana: "Loado sea mi Señor por la hermana Luna y el Hermano Sol” (Cántico de las criaturas, San Francisco de Asís). La Biblia también habla sobre éste y tantos temas que maravillan al ser humano: "Los cielos cuentan la gloria de Dios. Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1).

Las escrituras nos invitan a la reflexión sobre el tema. Muestra a las claras que si solo nos detenemos a ver la obra del Todopoderoso, nos daremos cuenta lo insignificantes que somos los seres humanos en medio del Universo. Y, por consiguiente, la necesidad de que nos miremos como hermanos, para tratar de revertir todos aquellos males que aquejan a la humanidad, como el cambio climático, y los maltratos a los que nos sometemos en todo el planeta. 

Es así, sin entrar en tantos detalles, el eclipse que pudimos observar en nuestra provincia, fue una maravilla creada por Dios, dueño de todo el Universo. A Él debemos agradecer esta maravilla que los ojos humanos pudimos disfrutar del Sistema Solar en el que nos encontramos. Sólo el Creador del Universo puede hacer y provocar este tipo de acontecimientos que dejan sin adjetivos tanto a científicos que estudian el cosmos, como a cualquier ciudadano común, que se anima a mirar el infinito que muestran los cielos. 

 

Por Blanca Alessi de Bailón
Docente