Cuando en 1883 falleció en Buenos Aires Miguel Luis Piedrabuena Rodríguez, se dijo que se había ido el "más marino de todos los marinos”. Y si uno se adentra en la historia de su vida, reconoce que su gesta por aguas y tierras patagónicas, lo hace merecedor de ese concepto. Había nacido 50 años atrás en Carmen de Patagones (Bs As) durante la transición entre Provincias Unidas del Río de la Plata y Confederación Argentina. En la ciudad de Buenos Aires se educó en un establecimiento de especialidad náutica y vuelto a su ciudad natal, con apenas 15 años embarcó como tripulante en un velero estadounidense que se dirigía a la Antártida y a cuyo capitán Smiley, los Piedrabuena le encomendaron la formación marina de su hijo. Llegaron hasta la latitud 68¦ (Sur), por lo que se considera que fue el primer argentino en recorrer la Antártida. El viaje fortaleció su carácter y fue el inicio de otros, donde como Primer Oficial, tocó las Malvinas (ya ocupadas por los ingleses y en etapa de colonización) y llegó nuevamente a territorio Antártico pasando por Cabo de Hornos. En uno de esos viajes, hallaron un buque alemán que había naufragado en la Isla de los Estados. Con una valentía inusitada el joven Primer Oficial de 17 años, rescató a numerosos náufragos, manifestando una solidaridad que fue sello distintivo en sus largos periplos marinos. Para 1854, con una nave a su cargo estuvo especializándose en Nueva York y navegó luego durante dos años en aguas caribeñas.
Volvió a su patria y comprendiendo las dificultades que tenían los navegantes de las aguas australes con los temibles temporales que las azotaban, en 1859 estableció un puesto de apoyo en la Isla de los Estados. Además, consciente de la desprotección estatal, se dispuso a defender la soberanía argentina y adquirió un buque con el que regresó a la isla en 1862 y, en el Cabo San Juan, estableció un refugio de navegantes donde izó la bandera nacional y dejó parte de la tripulación. Muchos años después, en ese lugar, Augusto Lasserre, fundador de Ushuaia, construyó el Faro San Juan de Salvamento, conocido como del Fin del Mundo e inmortalizado por Julio Verne.
En sus incesantes viajes como Capitán honorario (sin sueldo), título concedido por Mitre en reconocimiento a su defensa de nuestra soberanía, Piedrabuena se hizo amigo del cacique tehuelche Casimiro Biguá, quien dominaba territorios desde el Río Negro al Estrecho de Magallanes. Había sido criado por un marino argentino de origen francés y por mediación de Piedrabuena, Mitre lo nombró Coronel del Ejército Argentino. Como Piedrabuena había recibido tierras en la Isla de los Estados, en la isla fluvial Pavón frente a la desembocadura del río Santa Cruz y en sus márgenes, el pequeño establecimiento "Las Salinas”, fundado por él para recibir los colonos que poco a poco llegaban a las inhóspitas tierras, desde allí se mantenían intercambios comerciales con los aborígenes. Cuando en 1869 se casa con Julia Dufour, la llevó de "luna de miel” a conocer sus tierras, constituyéndose en la primera mujer blanca en pisarlas. La dejó luego en Punta Arenas, desde donde ella lo acompañó de por vida en sus ideales. Se dedicó a inculcar sentimientos de Patria en los aborígenes y en 1869 consiguió que cinco caciques, entre ellos Biguá, optaran por la soberanía argentina en sus territorios, en vez de la chilena. Un fuerte temporal le destruyó su goleta y con sus restos armó una pequeña embarcación a la que bautizó "Luisito”, con la que siguió navegando y rescató numerosos náufragos de naves inglesas y alemanas. En reconocimiento, Guillermo, Emperador de Alemania y Rey de Prusia le obsequió un anteojo-telescopio dentro de una caja con una placa que hace referencia a "Luisito” y la hazaña de su capitán. En 1878, en plena tensión argentino-chilena por posesión de tierras patagónicas, con la goleta Cabo de Hornos arribó a lo que hoy es Puerto de Santa Cruz e izó nuestra bandera. Para 1882, Roca le confirió el grado efectivo de Teniente Coronel, en reconocimiento a sus proezas náuticas, en la Isla de los Estados, la Antártida, el Río Santa Cruz (al que remontó acompañando al Perito Moreno), Tierra del Fuego, el Estrecho de Magallanes, Punta Arenas y Cabo de Hornos.
Como bien lo expresara Mitre, el marino que pasó más tiempo en el mar que en la tierra, con apenas un pequeño buque de su propiedad, intentó asegurar la soberanía argentina en mares y estepas patagónicas.
Un pueblo de Santa Cruz, recuerda a su esposa Delfina Dufour, fallecida en Buenos Aires, cinco años antes que el digno caballero del mar. Otro pueblo santacruceño, un buque y la Central Termoeléctrica de Ingeniero White honran al patriota, a quien la muerte sorprendió planeando un nuevo viaje de navegación.
Lejos de los escritorios, adentrándose en el mar bravío y las frías estepas, incansables y valientes, Piedrabuena y el Perito Moreno, contribuyeron a consolidar la soberanía argentina en la Patagonia.
(*) Licenciada en Bioquímica.
