Juan Schobinger nació en Suiza, llegó a la Argentina teniendo tres años. Se nacionalizó argentino, radicándose en Mendoza. Su vida tiene una serie de hitos que marcan etapas de su vida: 1956 obtuvo por concurso la cátedra de Arqueología en la Universidad de Cuyo, donde se desempeñó hasta su jubilación. Luego fue nombrado Prof. Emérito, miembro del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Especialista en prehistoria y arqueología de alta montaña. Prehistoria americana y argentina. Autor de más de cien trabajos científicos.

Lo conocimos en el año 1964, con motivo de la expedición de rescate de la Momia del Cerro del Toro, expedición que contó no solo con el entusiasmo de don Francisco S. Montes, sino con la financiación de la misma por DIARIO DE CUYO. Esta momia hoy se encuentra en el Museo Arqueológico de San Juan, creado a instancias de Schobinger.

En 1986 dio a conocer la Red de Santuarios de alta Montaña en el Cuntisuyo y el Collasuyu: Evolución general, problemas interpretativos ( como compilador).

En 1995 vuelca el resultado de sus investigaciones en el informe sobre la recolección de hallazgos de alta montaña del NO argentino, con la llamada Momia de los Quilmes.

En 1998, santuarios incaicos en los Andes centro meridionales. Obras estas entre otras no menos importantes, que lo hacen trascender no solo en el país, sino a nivel internacional.

En 2008 en un evento de académico de Arte rupestre, realizado en Huaraz se lo distinguió por su meritoria labor.

Recientemente en mayo del 2009 en las IV Jornadas de Arqueología Cuyana, se le hizo un merecido reconocimiento, siendo el coordinador el Dr. Roberto Bárcena, quién lo definió como "el primero en la antropología regional y en la especialización del arte rupestre".

Fue asesor permanente de quién esto escribe en la cátedra de Historia del Cercano Oriente en la Antigüedad y en el Gabinete de Estudios Clásicos y Medievales Dr. Leovino Eduardo Brizuela. Visitó varias veces la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la UNSJ. Tan importante y desinteresada fue su actuación que en el decanato de la Prof. Isabel Gironés de Sánchez, se lo declaró "Ilustre Profesor Visitante".

Fue tal la modestia de Schobinger que cuando la Dr. Perla Fuscaldo y su equipo de nivel internacional, todas de la Universidad de Buenos Aires, y cumpliendo con un programa con el Conicet, anduvieron por todo el país dando cursos de perfeccionamiento y actualidad metodológica y bibliográfica en Historia del Cercano Oriente Antiguo, destinado a los profesores de las distintas universidades del país. Esos cursos se aprobaban con trabajos de investigación realizado con fuentes, que la Prof. Fuscaldo corregía con lupa. A algunos iba Schobinger y era tanta la modestia que se sentaba y actuaba como si fuera uno de nosotros, simples profesores. Él que podía dar cátedra de los diferentes temas.

Tuvo siempre gran consideración para que los profesores de San Juan, pudiéramos asistir a sus cursos en Mendoza, por eso los hacía los viernes. Esos cursos también había que rendirlos con investigaciones al respecto.

Los trabajos de investigación permanentes que realizaba, lo llevaron a incentivar en sus alumnos y colegas, la motivación, la capacidad de razonamiento, el aprecio, valoración y respeto por todo lo humano.

Sus estudios medulares, sus avances científicos, iluminaron y dieron vida a las culturas antiguas, sobre todo a la de los pueblos originarios.

Hoy nos sentimos obligados a resaltar la actuación de este docente, que dio a manos llenas el resultado de sus investigaciones, lo daba con la alegría de su propia conducta. Eso uno lo percibía porque armonizaba el interés individual con el general. Siempre teniendo en cuenta que la eficiencia exige idoneidad y no caer en el conformismo.

Sabía que el meridiano de toda solución, pasa por el interior de cada uno y él ayudaba como maestro que era a dinamizar las fuerzas e inteligencia que cada uno tiene en potencialidades.

La intrincada y difícil senda que desbrozó, se convirtió en caminos seguros y abiertos para todos los que incursionen en su especialidad. En ese camino todos debemos aplicar las energías y responsabilidad del maestro, solo así el legado que dejó tras su fallecimiento no es en vano.