Conforme al contenido del documento "Amoris Laetitia", del Papa Francisco, el amor conyugal es una ciencia y un arte; hay que perfeccionarse en la capacidad de amar. Por ello, este amor vive siempre un itinerario, un camino a ser recorrido, a través del cual crece y se desarrolla hasta llegar a ser el amor funcional, maduro, sólido y fuerte.
Se inicia, quizá, en el momento en que dos personas se conocen y comienzan a sentirse mutuamente atraídas. Puede suceder luego que se declaren su amor y empiecen a sostener un maravilloso tiempo de conocimiento mutuo llamado noviazgo.
Como toda unión amorosa tiende de suyo a unir cada vez más íntimamente a los que se aman -el amor es precisamente fuerza unitiva- andando el tiempo, y si son "el uno para el otro", pueden llegar a unir sus vidas mediante el compromiso de toda la vida en el matrimonio.
Porque el amor requiere entrega del ser, se llega a compartir todo, a ser "una sola carne". A partir de ahí tendrán por delante la tarea de realizar existencialmente a lo largo de sus vidas esa unión, desplegando todas sus potencialidades.
El amor requiere entrega del ser, se llega a compartir todo, a ser "una sola carne". A partir de ahí los cónyuges tendrán por delante la tarea de realizar existencialmente a lo largo de sus vidas esa unión…
Escribe el Papa Francisco: "El camino implica pasar por distintas etapas que convocan a donarse con generosidad: del impacto inicial, caracterizado por una atracción marcadamente sensible, se pasa a la necesidad del otro percibido como parte de la propia vida. De allí se pasa al gusto de la pertenencia mutua, luego a la comprensión de la vida entera como un proyecto de los dos, a la capacidad de poner la felicidad del otro por encima de las propias necesidades, y al gozo de ver el propio matrimonio como un bien para la sociedad" (Amorislaetitia, 220).
En efecto, un primer paso es conocerse y enamorarse. El amor "entra por los ojos" y el "flechazo de Cupido" hiere sus corazones uniéndolos. Etapa maravillosa del enamoramiento, llena de alegría, ilusión, esperanza y sueños compartidos.
Nace el noviazgo: ella encontró al príncipe azul perfecto de sus sueños; él, la princesa delicada y hermosa que ansiaba. Los novios se encuentran "embobados", fascinados, deslumbrados, encandilados por la hermosura del otro, como "hechizados". Están seguros de que estarán enamorados para siempre. Todo parece un "amor de novela" lleno de romanticismo.
Entonces, es muy importante distinguir entre enamoramiento y amor, entre "te quiero" y "te amo", como ya hemos visto. Muchas parejas se casan enamoradas, pero no se aman de verdad. El amor traspasa los sentimientos y emociones y llega al fondo del alma. Amar entraña buscar el bien de la persona amada hasta dar la vida por ella.
Por Ricardo Sánchez Recio
Orientador Familiar. Lic. en Bioquímica. Profesor
