Croacia formará parte de la Unión Europea (UE), de acuerdo a la decisión del pueblo de esa nación y que se refleja en los resultados del referéndum realizado días pasados en ese país. Cerca del 67 % de la población se pronunció por dar al sí un respaldo y un 33 % por el no. Con estos apoyos, Croacia seguirá el proceso de ratificación del Tratado de Acceso Comunitario por parte de los 27 países miembros y, según lo previsto, pasará a ser el 28vo miembro del grupo el 1 de julio de 2013.
Croacia inició sus negociaciones para la adhesión a la UE en octubre de 2005 y logró cerrarlas el pasado mes de junio. Aunque el país ya tiene una fecha de ingreso fijada, la Comisión Europea ha establecido un mecanismo de seguimiento con marcadores para asegurar que las autoridades de Zagreb mantengan el ritmo de las reformas internas que quedan pendientes, y que se refieren sobre todo al funcionamiento de la justicia. La exigencia responde a la mala experiencia de la última ampliación, que permitió a Bulgaria y Rumania entrar en la UE en 2007. Estos dos países lograron un compromiso sobre la fecha de entrada y después descuidaron la continuación de sus reformas, lo que obligó a la UE retrasar la adhesión en 6 meses. Posteriormente, Bruselas llegó a bloquear temporalmente la entrega de ciertas ayudas europeas a Bulgaria y Rumania ante la creciente corrupción y la falta de preparación para combatirla. Con su entrada, Croacia sumará algo más de 4 millones de nuevos ciudadanos a la UE, así como un nuevo idioma oficial. Será el segundo país de la antigua Yugoslavia, tras Eslovenia, en sumarse al bloque y lo hará poco después del 20º aniversario de su independencia.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han acordado, mientras tanto, en retrasar dar el status de país candidato a la adhesión para Serbia hasta marzo de 2012, una vez que se confirme que Belgrado ha continuado demostrando un compromiso creíble para aplicar los acuerdos prácticos con el gobierno kosovar. Las guerras siempre dejan heridas que no son fáciles de cerrar. Es de esperar que, aunque la pretensión de ingresar en la UE sea beneficiosa por los recursos que estos países pueden lograr, los resentimientos por los enfrentamientos pasados entre serbios y croatas entre 1991 y 2001, se borren, dejando espacio para la unidad y el progreso de ellos y de la UE.
