Como en las dos ediciones anteriores, San Juan fue escala del Dakar 2012, la competencia mecánica más extensa y difícil del mundo, que en esta oportunidad ha movilizado a unos 700 vehículos, en diferentes categorías, lo que implica una gigantesca logística para asistir a los competidores. Como mínimo cada corredor recibe el apoyo de 10 personas, que lo siguen en estos 15 días a lo largo del recorrido que finaliza en Lima, Perú. Si se le suma la llegada de aficionados de diferentes provincias y de varios países, se resume que este evento deportivo ha sido un impacto turístico significativo para nuestra provincia.

Si bien los 30.000 espectadores que se apostaron en los tramos de velocidad, desde Calingasta a Zonda, fue un número menor respecto a los seguidores de años anteriores, no por ello deja de ser un buen negocio para San Juan, que además ha vuelto a ofrecer una excelente organización en cuanto a seguridad, abastecimiento y atención adicional a la ya planificada por los organizadores del Dakar. El espíritu de confraternidad entre los pueblos, la hospitalidad genuina, que como marca indeleble queda en cada participante, ayuda a formar la imagen de una ciudad que apenas puede vislumbrarse al calor de los acontecimientos.

Para los aficionados a las distintas categorías es un hecho de importancia y para los organizadores un sentido de responsabilidad que no admite errores más que los imponderables que como todo hecho humano pueden acontecer. Pero todo desafío implica esta ley de los contrastes: el triunfo, la victoria y la contracara, la derrota. En general, el saldo es positivo desde todo punto de vista para nuestra provincia que supo responder a las duras exigencias del Dakar.