"¿Qué es la fe?” Le preguntaron un día a monseñor De Andrea, el inolvidable obispo de Temmos, y el prelado, inmutable contestó: "Pues le diré: La fe es un enorme telescopio que nos permite descubrir las estrellas llamadas verdades eternas”.
El humor nunca estuvo reñido con el espíritu religioso y hubo prelados y altos dignatarios, como Juan XXIII, que tuvieron siempre una frase oportuna a flor de labios. El "Papa Bueno” fue uno de los pontífices que manejaron el humor y la intención con mayor maestría. Cuentan que un día, aprestándose a hablar frente a las cámaras de televisión, se miró al espejo y dijo:
"El buen Dios sabía hace setenta años que yo algún día sería Papa. Podría haberme dado un rostro más fotográfico…”.
En otra ocasión, respondiendo a una encuesta sobre cuántas personas trabajaban en el Vaticano, sin vacilar pero sonriendo, dijo "La mitad”. El doctor Geoffry Fisher, predecesor del obispo de Canterbury, tenía rasgos de auténtico humor. Cierta vez el cómico Dany Kaye estuvo a punto de arrollarlo con su automóvil. El prelado, sonriente le dijo al confuso actor: "Joven, por un tris estuvo usted a punto de convertirme en alguien verdaderamente famoso”. El arzobispo Magge, en una oportunidad participaba de una comida. De pronto el mozo volcó sobre su señoría una fuente con tallarines. En medio de la confusión general, se escuchó la voz de monseñor que pedía: "Por favor, si entre los presentes se encuentra un laico, le ruego tenga la cortesía de expresar en voz alta los sentimientos que me embargan en estos momentos…”.
El reverendo Evan Evans, vicario de Churcham, ha parafraseado los diez mandamientos divinos, pero
referidos al árbitro de fútbol: 1¦) No reconocerás más que un juez supremo; 2¦) Es infalible y su reloj no marca el final nunca; 3¦) Sus errores no influyen sobre el juego, pero sí sobre el resultado; 4¦) Hónralo y respétalo porque tu presencia en el campo de juego puede ser corta; 5¦) No invoques su nombre en vano; 6¦) No le guardarás rencor; 7¦) No desearás su cronómetro ni lo que gana por mes; 8¦) Acompáñalo hasta fuera de la cancha y encomiéndalo a Dios; 9¦) No desees que se
equivoque, puede hacerlo en tu contra; 10¦) Bendícelo y ámalo porque en el próximo partido podría actuar peor”.
También tenemos una frase de humor de nuestro papa Francisco, cuando se dirigió desde una ventana del Vaticano al público que lo aclamaba: "Podrían haber elegido a un Papa de una región no tan lejana..”
Con esto quiero significar que el sentido de humor alentó, sin trascender, en todos los ámbitos eclesiásticos. Los toques de ingenio y buen humor han sido a lo largo de la historia un elemento que aparece sorpresivamente en medio de solemnes circunstancias y personajes, para "aliviar” gratamente la seriedad de ceremonias e investiduras.
(*) Escritor.
