
Ya hay mucha evidencia acumulada de que los efectos del ejercicio físico para la salud dependen, hasta cierto punto, del horario del día en que hacemos actividad. Una investigación anterior mostró que las personas con riesgo de diabetes regulaban mejor sus niveles de azúcar en sangre si entrenaban a la noche en vez de a la mañana, mientras que en otros estudios los participantes perdieron más peso cuando entrenaron durante la mañana y no en la segunda mitad del día. Pero la mayoría de esos estudios anteriores eran de pequeña escala y sus resultados eran ajustados o inconsistentes, así que es difícil extraer conclusiones generales sobre cuándo deberíamos entrenar. Sin embargo, uno de los estudios más recientes disipa cualquier duda sobre el alcance de la investigación: publicado este mes en la revista científica Nature Communications, el nuevo estudio presenta datos de 92.139 hombres y mujeres que participaron del UK Biobank, un estudio de salud de adultos en el Reino Unido, usando un rastreador de actividad durante una semana.
Sobre la base de las lecturas de los rastreadores, los investigadores dividieron a los voluntarios según la frecuencia y el momento en que estaban activos, verificaron los registros de mortalidad hasta siete años después de que las personas se unieron al Biobank y compararon los patrones de movimiento y los fallecimientos.
CAMINATA RÁPIDA
La correlación más fuerte y menos sorprendente que encontraron fue que los hombres y las mujeres que realizaban actividad física moderada o vigorosa con mayor frecuencia el equivalente a una caminata rápida vivían más que las personas que rara vez hacían ejercicio, sin importar a qué hora del día se ejercitaban. Pero los investigadores también descubrieron sutiles vínculos entre ejercitarse al mediodía y probabilidades aún mejores de tener una larga vida.
Las personas que concentraban su actividad física entre las 11 y las 17 o la repartían a lo largo de todo el día tenían menos probabilidades de morir prematuramente por enfermedades cardíacas u otras causas, excepto cáncer, que las personas que se ejercitaban antes de las 11 o después de las 17.
Esa ventana temporal de 11 a 17 coincide claramente, según los investigadores, con la hora del día en que estadísticamente las personas tienen menos probabilidades de sufrir un ataque al corazón.
En el estudio, los beneficios del ejercicio vespertino para prolongar la vida fueron más pronunciados en los hombres y los adultos mayores. Pero en líneas generales los hallazgos sugieren que el momento del día en que nos ejercitamos "podría maximizar los beneficios para la salud de la actividad física diaria", apuntan los investigadores.
Durante meses, años o toda la vida, "esos pequeños cambios de hábitos en los horarios de ejercicios pueden ser significativos". (Jeffrey Horowitz, profesor de la Universidad de Michigan).
EL EJERCICIO MATINAL APUNTA A LA GRASA CORPORAL
Para muchos, sin embargo, hacer ejercicio por la tarde, en medio de la jornada laboral, es un problema logístico. O simplemente no les gusta. Para esas personas hay esperanza, según un nuevo estudio con ratones sanos en cintas de correr.
La investigación se basó en otro ambicioso estudio del año pasado en el que los investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo y otras instituciones catalogaron casi todas las moléculas que se modificaron en los tejidos corporales de los ratones, según el momento del día en que habían corrido.
Para su sorpresa, notaron que los cambios eran especialmente pronunciados en el tejido graso de los animales que se ejercitaban de mañana.
En efecto, una sola sesión de ejercicio durante las primeras horas del día había creado en el tejido adiposo las condiciones que con el tiempo presumiblemente conducirían a una mayor quema y pérdida de grasa que con el mismo ejercicio realizado por la noche, señala Zierath.
¿Cómo decidir el mejor momento?
"Este estudio identificó algunos efectos fascinantes", dice Jeffrey Horowitz, profesor de la Universidad de Michigan, que estudia la relación entre ejercicio físico y metabolismo, y no participó en el nuevo estudio. Pero también complica la decisión de cuándo nos conviene hacer ejercicio. Si nuestro objetivo es la longevidad en salud, ¿es preferible ejercitarse a la tarde, mientras que la actividad física de la mañana es mejor, por ejemplo, para reducir la cintura?
En realidad, cualquier diferencia "es apenas marginal", opina Zierath. Al fin y al cabo, el estudio confirma que los mayores beneficios en términos de una larga vida se obtienen de la actividad frecuente, a cualquier hora del día. Pero lo más importante sigue siendo lo mismo: ponerse en movimiento.
Por Gretchen Reynolds y
Jaime Arrambide
The Washington Post
