Cáritas Internationalis, a través de sus agencias en más de 200 países de todo el mundo, ha elaborado un informe en el que señala las principales causas del hambre en el planeta. El referido estudio las atribuye a la falta de recursos de los pequeños agricultores, la baja productividad agrícola y el impacto del cambio climático.

El interés de establecer los motivos por los que una gran parte de la población global padece hambre surgió al conocerse que los planes de ayuda implementados por Cáritas en los últimos años, estuvieron orientados a un número cercano de 106 millones de personas en estado de pobreza extrema. Una cifra muy lejana de las 1.200 millones de personas en estado de pobreza extrema y de inseguridad alimentaria, que se calcula existen actualmente en todo el mundo.

Con ejemplos concretos, el informe señala que en África subsahariana las causas del flagelo son la baja productividad agrícola y el cambio climático, en tanto que en Asia se produce por la falta de acceso de los pequeños agricultores a los recursos, además de la falta de gobernabilidad.

Los encuestados de América latina y el Caribe señalaron como causales la especulación de los precios de los alimentos y la falta de infraestructura, y en Medio Oriente y Norte de África culparon de la situación a los permanentes conflictos armados y la falta de agua potable. Respecto de las soluciones, el estudio señala que hay coincidencia de que la situación puede ser revertida mejorando la agricultura y cambiando la política de asistencia social o económica en las naciones más afectadas.

También se ha determinado que los entre los fenómenos que provocan la inseguridad de alimentos figura el hambre y la desnutrición, pero también la migración, la disparidad de ingresos y el crimen. Además, tiene efectos en la salud, la mortalidad de la población, la educación, los niveles de corrupción, el bienestar y la cultura de dependencia que se establece entre las poblaciones afectadas.

Conocidas las causas y las posibles soluciones, los países que están más involucrados en el tema y los que pueden ayudar a revertir esta situación deben abocarse a encontrar una urgente salida, en base a políticas que apunten a generar reales medios de subsistencia y no sólo apelando al asistencialismo que es una manera de ayudar sin que cambie nada.