Ante el estancamiento de la economía brasileña, que incide en el Mercosur, el Gobierno argentino ha resuelto dar un giro en la política del comercio exterior apuntando a la Alianza del Pacífico, el bloque integrado por Chile, México, Perú y Colombia con un avance exitoso al no tener cepos ideológicos que interfieran en los negocios, como sí ocurre con la alianza atlántica regional.
La canciller Susana Malcorra ha señalado que el objetivo del presidente Mauricio Macri es empezar de inmediato a trabajar arduamente en un acuerdo real con los países del Pacífico y unir esas voluntades con las del Mercosur. Y, como primera medida. ha solicitado al bloque del Pacífico que acepte a la Argentina país ‘observador”, un estatus que ya tienen Uruguay y Paraguay, socios menores del Mercosur que se sienten postergados en este grupo.
La estrategia de Macri para acercarse a la Alianza del Pacífico, comenzará formalmente a mediados de este mes, los días 15 y 17, cuando viaje a Colombia para participar en Medellín y en Bogotá de un foro económico de América latina y se reúna con el presidente Juan Manuel Santos, firme defensor de unir los esfuerzos comerciales del Pacífico con los del Mercosur. Será el primer encuentro del presidente argentino con uno de los propulsores de la Alianza del Pacífico, y paso previo al viaje a la cumbre de Santiago de Chile, dos semanas después.
Lejos de la retórica bolivariana seguida por el kirchnerismo durante doce años, que acusaba a la Alianza del Pacífico de representar a los intereses de Estados Unidos en América del Sur, la realidad señala a nuestro país el camino correcto hacia los mercados externos, más ante el colapso de Brasil, su principal socio regional. Incluso el nuevo gobierno de Michel Temer anunció el interés de Brasilia en la Alianza del Pacífico entre otros mercados potenciales, según lo comunicó a Macri el propio canciller, José Serra, en su reciente viaje a Buenos Aires.
Alejadas las posiciones ideológicas, juegan las estadísticas: el PBI per capita de la Alianza del Pacífico es de 13.100 dólares, contra 10.348 del Mercosur. La diferencia de población es de 217 millones del primero contra 295 millones del segundo, pero hay diferentes enfoques, como la prohibición en el Mercosur de cerrar acuerdos bilaterales con terceros países, una restricción que no existe en la Alianza del Pacífico.
Con óptica localista, es de imaginar la actividad económica sanjuanina con el túnel de Agua Negra y el Corredor Bioceánico.
