Tras una negociación iniciada en Cuba a fines de 2012, el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llegaron a un histórico acuerdo para declarar un cese del fuego bilateral definitivo del conflicto armado más antiguo de Latinoamérica. De esta manera se firmará la paz para concluir una confrontación armada interna de más de medio siglo, que ha dejado unos 220.000 muertos y millones de desplazados. El acto de firma del cese de hostilidades se cumplirá hoy con asistencia del secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, los delegados de los países garantes y mediadores, y el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, alias ‘Timochenko”.
El acuerdo establece un cronograma para la ubicación de los combatientes en zonas acordadas y el abandono de las armas con la supervisión de las Naciones Unidas, a través del Alto comisionado para la paz. Después del acuerdo del cese bilateral del fuego quedará pendiente el mecanismo de refrendación del pacto, que podría ser mediante un plebiscito.
A pesar de los obstáculos, con varios fracasos en más de tres años de instalada la mesa de diálogo en Cuba, el Gobierno y el grupo rebelde pudieron lograr acuerdos previos sobre mecanismos para dar acceso a la tierra a los campesinos pobres, la transformación del FARC en partido político, intervención de la Justicia, la lucha contra el narcotráfico, desminado de áreas de combate y búsqueda de desaparecidos. Además, se prevé dar rango constitucional al acuerdo y hay consenso para facilitar la salida de los menores de 15 años de los campamentos rebeldes en selvas y montañas.
