La decisión de miles de haitianos de emigrar hacia Brasil, tras soportar durante casi un año las consecuencias del terremoto que en 2010 destruyó la capital del país, Puerto Príncipe y otras ciudades cercanas sin que haya perspectivas de mejora en la condición en que han estado viviendo todo este tiempo, afronta serios inconvenientes vinculados al cierre de las fronteras por parte del país que gobierna Dilma Rousseff.
Se calcula que unos 6.000 haitianos migraron a Brasil en los últimos meses escapando de la miseria de ese país del Caribe, pero se están encontrando con el problema de que no se les está permitiendo el ingreso, lo que los obliga a quedar varados en la frontera de Perú y Brasil. La situación está llegando a tal punto que las autoridades peruanas no han dudado en calificar de "desastre humanitario” lo que está ocurriendo, con miles de haitianos viviendo en situación desesperante.
El motivo por el que los haitianos eligen a Brasil como destino para radicarse está vinculado a la empatía cultural que se ha establecido entre los pobladores de ambos países, después que Brasil comenzó a liderar la Misión de Estabilización de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) en Haití. Se considera que el fútbol fue un factor de unión ya que este deporte es el más popular en ambos países, entre otros comportamientos afines que han hecho pensar a los haitianos que Brasil es el mejor lugar de Sudamérica a donde pueden dirigirse con sus familias.
La recuperación de Haití, que por ahora no se ha producido debido a la carencia de políticas que apunten a tal fin y por la falta de cooperación internacional, es lo único que puede poner freno a este éxodo masivo que ya está ocasionando serios inconvenientes. Pero en tanto esto ocurra, será la solidaridad de los países lo que ayude a mitigar las dificultades que están atravesando esas familias.
América en general y Sudamérica en particular son conocedores de estos movimientos migratorios provocados por situaciones extremas y en ese sentido se tendrá que actuar para evitar el dolor que está causando esta situación que amenaza con prolongarse en el tiempo, en la medida que Haití no encuentre soluciones para recuperarse del sismo que cambió para siempre su historia.
