Ante las dificultades para resolver la escalada de conflictos sociales, encabezados por sindicalistas y piqueteros enfrentados con la Casa Rosada, el razonamiento que ahora se formula el oficialismo es que la oposición y los medios magnifican y potencian el clima de tensión para mostrar al Gobierno debilitado.
Se trata de una premisa errada, ya que la oposición los medios y la mayoría de los argentinos desean vivir en democracia, donde los problemas sean resueltos y no dilatados, los disensos sean respetados y se abandone la idea de que quien piensa distinto al Gobierno es un sujeto desestabilizador. Según un trabajo de la Consultora Ipsos Mora y Araujo, el 88% de los argentinos da por hecho que hay un escenario de conflictividad social y el 91% cree que el Gobierno debe actuar y dejar de estar ausente.
El pensador y político liberal francés Alexis de Tocqueville, al contemplar asombrado la experiencia republicana de los Estados Unidos, narró en su obra "La democracia en América", escrita en 1835, que para ser libre y merecer esa denominación la democracia requiere contar con una equilibrada distribución de los poderes, con una justicia realmente independiente, con libertad real de prensa, con vida municipal activa y con un conjunto de costumbres y valores compartidos que son el cimiento mismo del bien común. Sin la presencia de esos elementos centrales, para Toqcueville, la democracia puede entrañar serios riesgos que dañan la vida en libertad de los ciudadanos.
La democracia argentina no necesita de actos, como el convocado por la CGT para el 20 del actual, que enfrenten más a la sociedad en esa disyuntiva excluyente entre oficialistas y opositores, amigos y enemigos. El verdadero programa para ahondar la democracia es volver a la idea de República. Nuestra forma de gobierno, representativa, republicana y federal no está sólo para ser recitada emotivamente en las campañas electorales. Supone un sistema con pesos, contrapesos, equilibrios y controles, no para entorpecer la tarea de gobierno, sino para hacerla ajustada a derecho, racional y previsible, de modo de garantizar la libertad y el bienestar de todos los ciudadanos, sin excluir a nadie.
