No son números, son personas. Detrás de cada cifra fría del desempleo, se esconde la tragedia cotidiana de cada persona sin trabajo. Una situación de precariedad que va aumentando día a día en un país que era la meta anhelada de los argentinos y de muchos latinoamericanos.
La inactividad subió en 365.900 personas en el primer trimestre del año respecto al trimestre anterior llegando al récord de 5.639.500 desempleados, con una tasa del 24,44 por ciento. El porcentaje es 1,59% superior al registrado en diciembre de 2011, cuando se situó en el 22,85%, según la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta tasa alcanza así su nivel más alto de la serie histórica comparable, que arranca en 2001. Remontándose más atrás, utilizando series no comparables, no se alcanzaba un porcentaje de esta naturaleza desde el primer trimestre de 1994, cuando la tasa se situó en el 24,55%: su valor más alto desde 1976.
La ocupación desciende en 374.300 personas en el primer trimestre de 2012, hasta un total de 17.433.200. El aumento afecta prácticamente por igual a varones y mujeres. Entre enero y marzo, el desempleo entre los jóvenes de 16 a 19 años subió en 5.300 personas hasta 214.100, mientras que en la franja de 20 a 24 años, hubo 32.300 desempleados más y un total de 707.700. Donde más aumentó fue entre quienes tenían de 25 a 54 años, y en todos los sectores. En Servicios hay 147.900 desempleados más, en la Agricultura 59.700, en la Industria 49.800 y en la Construcción 29.500.
También crece entre las personas que perdieron su empleo hace más de un año y entre quienes buscan su primer trabajo.
Los mayores incrementos se dan este trimestre en Andalucía con 81.100 personas sin empleo, Cataluña con 61.500, y la Comunidad Valenciana con 40.100. Las comunidades con mayores aumentos interanuales son Andalucía, la Comunidad de Madrid y Cataluña.
La situación de España ilustra el hecho de que los problemas de la zona euro son más profundos que un endeudamiento excesivo de gobiernos indisciplinados. La economía española demuestra que su estado actual es de un regreso a la recesión, la tasa de desempleo más alta de Europa y un objetivo de déficit que ha hecho más barato y más fácil el desempleo.
