Las exportaciones latinoamericanas se redujeron 14% este año, debido principalmente a la fuerte caída de los precios de las materias primas, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y lo que es peor, es probable que continúen cayendo en 2016. Uno de los principales problemas es que muchos países de la región exportan solo un puñado de productos, en algunos casos los que venden al exterior desde hace un siglo. Y cuando los precios internacionales caen, la economía regional se desploma.

Paolo Giordano, del BID me dio estos datos: Venezuela depende de un solo producto, el petróleo, para el 96% de sus ingresos, y Ecuador de apenas cuatro productos para el 75% de sus exportaciones. Colombia, Bolivia y Paraguay dependen de menos de 10 productos para el 75% de sus exportaciones, mientras que Chile, Perú y Panamá dependen de 23 productos para ese porcentaje, y la Argentina de unos 50 productos.

La excepción es México, que hasta hace algunas décadas dependía del petróleo, pero en la actualidad se basa en 132 productos para el 75% de sus ingresos. No queda muy por detrás de Corea del Sur, un país exportador, que tiene 142 productos que representan el 75% de exportaciones. Para empeorar las cosas, la mayoría de las exportaciones de América latina son materias primas, que valen cada vez menos en el mercado mundial. Si se excluye México, el 81% de las exportaciones latinoamericanas son materias primas.

¿Qué debería hacer América latina? No tendría sentido dejar de producir materias primas, o desalentar sus exportaciones. En cambio, debería ampliar su canasta exportadora, inventando nuevos productos y servicios, y agregándoles valor a sus exportaciones tradicionales. Hay una gran oportunidad para muchos países de exportar servicios intensivos en conocimiento, que representan sólo el 0,7% del PBI de la región, según el BID.

Costa Rica, por ejemplo, exporta cada vez más servicios de médicos que leen los exámenes de rayos X para los hospitales de Estados Unidos. Argentina y Brasil han visto un crecimiento rápido en su ‘economía naranja” de industrias creativas como las audiovisuales, musicales y digitales, dice Giordano. Además, los países latinoamericanos deben tener políticas de Estado que fomenten la innovación en industrias en las que ya tienen ventajas competitivas. Chile, por ejemplo, ha estado exportando salmón durante muchos años y tiene mucha tecnología asociada a la industria del salmón. Debería concentrarse en exportar más de ese tipo de tecnología.

Mi opinión: El hecho de que los datos del BID hayan atraído poca atención en la región es preocupante, porque sugiere una

peligrosa concentración de sus exportaciones. La mayoría de los países mencionan la desaceleración económica de China como el principal factor de la caída del 0,3% del producto regional bruto este año. Sin embargo, muy pocos señalan el hecho de que una buena parte del drama económico se debe a que la mayoría exporta apenas unos pocos productos.

A menos que estos países pongan la innovación y la diversificación de las exportaciones en el centro de su agenda política, seguirán sufriendo los ciclos de bonanzas y desplomes económicos que han caracterizado su historia. Y el momento de hacerlo es ahora, antes de que haya otro auge de las materias primas con un nuevo clima de complacencia.