El horizonte de esta reflexión obliga a pensar sobre cuál es el papel que desempeña la educación en el siglo XXI para formar ciudadanos competentes. El enfoque de una educación basada en competencias, se piensa que es lo que contribuirá a enfrentar las necesidades educativas. Respecto a este tema llegó a San Juan el sociólogo, investigador y escritor de numerosos libros, Lic Emilio Tenti Fanfani, dentro del marco de Actualización Docente del Ministerio de Educación de la Provincia y manifestaba conceptos como: ‘Sólo la ignorancia de la tradición pedagógica puede inducir a creer que el enfoque de competencias es una novedad, un especie de descubrimiento de los pedagogos contemporáneos”. Por el contrario, competencias, capacidades ductilidad y otras nociones análogas son desde hace siglos una dimensión central del sentido de acción pedagógica escolar. La competencia lingüística manifestó, es una habilidad de las más importante. El gusto por la lectura, una novela como fuente de conocimiento no desde lo gramatical. La capacidad de la lengua para poder pensar con palabras es fundamental. Hay un ingrediente importante el interés por presentar el contenido, es propio de un docente democrático quien debe ser un gran seductor. Pero hay un grave inconveniente, la enorme cantidad de contenidos que debe enseñar el docente que se pierde lo principal de lo secundario.

En encuestas realizadas sobre el porcentaje de contenidos dictados en el año escolar se llegó a valores cercanos al 60 a 70 por ciento. Estoy totalmente de acuerdo con lo expresado respecto a los contenidos que se imparten en la escuela, aún sumaría la cantidad de espacios curriculares. Sí, la lengua debe ser una herramienta y propuesta en forma prioritaria como ideario institucional. El lenguaje, el enriquecimiento de ella, es la formadora para el trabajo. Todo empleo necesita que el perfil del egresado sepa expresarse, argumentar seducir a los clientes, todo a través de la lengua. Pero en la institución no sólo será obligación del profesor de lengua, sino de todas las disciplinas, ya que ellas necesitan para todo contenido, que el alumno lea, comprenda, razone, redacte, escriba, despierte el espíritu crítico. Quiero decir con ello, que debe ser el ideario institucional a focalizar.

Considero que la propia definición del ‘docente deseado” y la ‘escuela deseada” continúan siendo tarea abierta y un desafío en cada país y comunidad concreta. La posibilidad de una renovación escolar profunda centrada en los aprendizajes, pasa en primer lugar por docentes y directivos que sean líderes del aprendizaje y la escuela una institución que aprenda. Formar recursos humanos pienso que es una inversión y tarea de largo plazo que exige esfuerzos sistemáticos y sostenidos. Recuperar la práctica como espacio privilegiado de formación y reflexión. La idea moderna de educación se acerca más como dice Fanfani a la ductilidad (saber hacer) que al conocimiento. Ellos son solo medios para desarrollar al ser humano que se exterioriza en habilidades y competencias para el mundo laboral.