Según la Casa Blanca, Obama viajará a Jamaica el 8 de abril para reunirse con líderes de los 15 países de la Comunidad del Caribe (Caricom) y tener una reunión bilateral con la primera ministra de Jamaica, Portia Simpson-Miller. De allí, Obama irá a Panamá para asistir a la Cumbre de las Américas, de 35 países, a la que por primera vez asistirá Cuba. En la cumbre, Obama se reunirá con los líderes de los ocho países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), y con el presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.
Pero ¿qué pasa con Brasil y otros países sudamericanos?, le pregunté a funcionarios de EEUU. Hasta el momento, no está prevista ninguna reunión grupal o bilateral con países sudamericanos, dicen en Washington. En comparación, Obama se reunió con los líderes de los 12 países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la Cumbre de 2009 en Trinidad y Tobago y en la Cumbre de 2012 en Cartagena, Colombia, tuvo una reunión bilateral con el presidente colombiano Juan Manuel Santos.
Las relaciones de Sudamérica con EEUU se deterioraron seriamente en la última década. Brasil, Venezuela y otros países -fortalecidos por sus exportaciones a China- crearon sus propias organizaciones, como la Unasur, para excluir a EEUU de las decisiones regionales. La sede de Unasur está en Ecuador y la preside el ex presidente de Colombia, Ernesto Samper, cuya visa de entrada a EEUU fue revocada en 1996 -y nunca restituida- tras acusaciones de que su campaña presidencial de 1994 fue financiada por el cártel de Cali.
Las relaciones de Washington con Sudamérica registraron un nuevo bajón después de que Obama negó visas de entrada a y aplicó sanciones financieras a siete funcionarios venezolanos acusados de violaciones a los derechos humanos. Unasur denunció la medida como una "amenaza injerencista” de Washington.
Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, un centro de análisis político, dice que el hecho de que no haya una reunión entre Obama y la Unasur en Panamá es "reconocimiento de la realidad, porque la influencia de EEUU en Sudamérica se ha convertido en marginal”. Si EEUU tiene alguna influencia en América latina, es en Centroamérica y el Caribe, por eso centra su atención allí y porque Obama podría tratar de llenar el vacío dejado por Venezuela, que ya no puede mantener a Petrocaribe, la institución que canaliza sus subsidios petroleros a esa región.
El boom de las exportaciones de materias primas sudamericanas llegó a su fin, Brasil tendrá su peor desempeño económico de los últimos 25 años en 2015, Argentina está en recesión, y Venezuela en caída libre. Mientras tanto, China se desacelera, Rusia está en bancarrota, y Europa no ve la luz al final del túnel. EEUU es la economía más sólida entre las grandes economías del mundo.
