He leído un artículo de un ciudadano mexicano, que transcribo en parte, pensando en los dichos "mal de muchos, consuelo de tontos" y "al buen entendedor, pocas palabras". Esa persona pertenece a una asociación mexicana denominada "Ciudadanos por la Transparencia" y se ha fijado como metas crear espacios para la participación ciudadana, visto que está claro que se requiere de ella para impulsar, fomentar y demandar la transparencia en el aparato gubernamental. Es ante tan loable y trascendente objetivo que me pregunto, y le pregunto a mis colegas, ¿cómo lo haremos…? ¿Cómo lograr que la ciudadanía participe activamente?, ¿cómo conseguir la cultura de la denuncia, del cuestionamiento responsable, de la observación comprometida? ¿Cómo erradicar la apatía?
La sociedad se queja de sus gobernantes, pero pocas veces se reflexiona, por ejemplo, en que las ciudades son una muestra tangible de cómo son y cómo se comportan sus habitantes. Si hay basura en las calles, son los ciudadanos los que la generan; si hay tránsito y caos vehicular, más allá de la pésima planeación, los ciudadanos, automovilistas, y transeúntes lo generan de alguna manera; si hay deterioro en la imagen urbana, son los mismos habitantes de un pueblo quienes lo propician. Sin embargo todos esperan que el gobierno lo resuelva, sin estar dispuestos a contribuir y sin detenerse a reflexionar en la participación protagonista que tenemos en la construcción del entorno en el que vivimos.
La ciudad que tenemos, la construimos o la destruimos todos juntos día a día. Para cambiar no basta con criticar a los políticos y al mal gobierno, hay que participar, desde la casa, desde el trabajo, desde la escuela; desde la enseñanza a hijos y nietos, construyendo desde el ejemplo, desde la palabra, desde los hábitos. Hay, además, grandes espacios de participación ciudadana desaprovechados, y también responsabilidades y compromisos que tomar.
Estamos todos pronto a elecciones nacionales, provinciales y municipales; primero las PASO y luego las definitorias, puedo decir que es esta forma la única vez cada 4 años que se consulta al pueblo sobre a quién elegir para que nos represente y luego debatan sobre proyectos u otros intereses de la provincia o municipios, de allí nunca más una consulta al ciudadano común, sobre lo que se piensa llevar a cabo.
Es por ello que al ciudadano común, entre los que me incluyo, le es muy difícil llegar para realizar una propuesta u opinar sobre lo que nuestros representantes realizan, si no se participa en política partidaria. Por lo que a veces, la única forma de hacerlo es por este medio y por donde también nos llegan lo que se está proyectando llevar a cabo.
Es así que en el DIARIO DE CUYO del domingo 28 de junio pasado leí sobre el proyecto de la nueva ubicación que se le dará al "Dino rugiente", en Plaza España, entre el monumento a la AMIA, el reloj y frente al Centro Cívico.
Como no he tenido la oportunidad de conversar, para opinar, con el arquitecto Muñoz Daract, deseo preguntarle por este medio, ¿por qué colocar ese bichito rugiente que dará la hora en ese lugar? ¿Qué haremos con el lindo reloj jardín? ¿Para qué dos relojes? ¿Estarán pensando cambiar el nombre a la plaza? ¿Queda bien al lado o atrás del monumento a la AMIA, con lo que éste último simboliza? o ¿frente al monumento a la Guerra de las Malvinas, y a un costado el Padre Fanzolato, monumento erigido en homenaje a su vida y obra solidaria? Todos monumentos con simbolismo muy fuerte y culturales, más el paisajismo del reloj, que es un símbolo de esa plaza, se repite lo mismo que cuando se lo quiso colocar en la Peatonal Maestro de América.
Además pregunto ¿no se está construyendo un Museo al Dino en lo que era el predio ferial, donde quedaría bien el rugiente?; aunque también este museo estaría desubicado, porque debería estar en Ischigualasto. Si la memoria no me falla hubo un proyecto, para ubicar en Baldecitos un parque de diversiones con toda la temática del lugar. Allí también quedaría bien, o también se lo podría colocar en San Agustín de Valle Fértil, en su ambiente natural.
No quiero dejar de felicitar a los ingenieros que lo diseñaron, es muy bueno, por lo que no quiero tampoco desvalorizar su obra que es un atractivo interesante, pero se debería tener en cuenta lo que representa para una ubicación acorde.
Espero una respuesta del arquitecto Muñoz Daract; además de que los vecinos deberíamos tener una banca en el Municipio para poder opinar sobre estos aspectos que hacen a nuestra ciudad.
