Hubo un importante reconocimiento de la pandemia como factor decisivo del obrar oportuno humano y del Gobierno nacional, entendiéndose que orientó al resto de las provincias a ejecutar acciones semejantes. Esta medida le cupo actuar en respuesta inmediata a la realidad y a los grandes perjuicios que ocasionaría a la salud de todo el pueblo. 

La necesidad de una cosmovisión "anti-grieta” fundada en una cosmovisión humanitaria se hizo presente sin aceptar reduccionismos individualistas. Sin embargo una cantidad de hechos presentes e inactividad del Poder Judicial y Legislativo sin dar respuesta a las problemáticas del pueblo, surgieron de inmediato de un Estado que aunque cauto, poco previsor. 

Desde el punto de vista económico el Gobierno nacional comenzó a tener un marcado protagonismo en servicio de las necesidades básicas de salud las que al plantearse fueron abruptamente interrumpidas por una respuesta de pago a los acreedores bonistas de Argentina y al mismo tiempo culminaba el desencadenamiento de "libertades” para los presos y negocios espurios de compras de insumos y cyber patrullaje.

"Hay una carencia de respuestas planificadas del gobierno respecto a las posibilidades de proyección en metas y objetivos de la industria, el comercio y los emprendimientos.”

No se demanda de la oposición una oportunidad clara de participación social y menos aún en el factor económico. Tampoco hay respuestas planificadas del gobierno respecto a las posibilidades de proyección en metas y objetivos de la industria, el comercio y los emprendimientos.

Los discursos sobre la igualdad, democráticos y doctrinarios, comenzaron a salir con los tapones de punta contra la propiedad privada y los bienes de empresarios, tratados por sus capacidades de contención en valores dinerarios como simples acumuladores sin evaluarse las producciones de estos y su legitimidad de acrecer. De esta manera trasunta en forma manifiesta las: "sin propuestas concretas de achicamiento del gasto público con el justificativo de que "hay que cuidar a todos” como si el Estado asumiere el rol de la figura del protectorado que más que igualar quiere emparejar en dinero a sus habitantes, lo que hace evidenciar la incapacidad para hacer frente a los acuciantes problemas económicos.

También las oportunidades de que éste, el Estado, el del gobierno no el del pueblo, pueda ser actor social en el ejercicio pleno de sus capacidades de pensamiento y juicio crítico sobre la realidad que esté en ejecución, comienzan a debilitarse y demostrar falencias. Le agregamos a esto las nuevas emisiones monetarias que agudizan la problemática a futuro inmediato.

El contexto de la responsabilidad que le toca al poder del gobierno está a la vista de la realidad. Sus experiencias sociocomunitarias y políticas postuladas comienzan a juzgarse en el marco no ya de Argentina sino en el del "proyecto humano”. La Filosofía comienza a mostrar su rasgo más exigente en lo científico y comprobable. No solo está en pugna un modelo sino una ideología -que no es un sistema- pero que quiere erigirse como tal. Creo que no es el momento, ni el lugar ni la época que vivimos y si es el momento de ver quienes responden a la patria, quienes son los verdaderos héroes y a no confundirse. Esa es la visión, esa es la construcción del futuro.

Por Mario Daniel Correa D’Amico
Profesor, filósofo y pedagogo, profesional de la educación con doctorado y especialización en el área.