Como tantos otros hombres que forjaron nuestro pasado, el general Enrique Mosconi, no ocupa el lugar que se merece en la historia grande de la patria. Se ha dicho acertadamente de este militar -que nunca se levantó contra las autoridades legítimas- que ha sido el mayor defensor de la soberanía nacional, en cuanto a la salvaguardia del patrimonio energético argentino.

En este sentido su postura es las antípodas del Presidente que nos gobernó en la década del 90.

Mosconi nació en Buenos Aires el 21 de febrero de 1877. En 1891 ingresó al Colegio Militar de la Nación, después a la Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales, obteniendo el título de ingeniero civil. Posteriormente se conjugaron ambas carreras y pasó a desempeñarse como militar en el arma de ingenieros. Comenzó una promisoria carrera perfeccionándose en Europa, donde realizó estudios para la construcción de la usina hidroeléctrica y a gas, que funcionaría en Campo de Mayo.

El 19 de octubre de 1922 el presidente Alvear lo escogió como director de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, cargo que ocupó hasta 1930, año en que fue destituido Hipólito Yrigoyen. Uno de sus primeros trabajos al asumir la dirección fue viajar -con el objetivo de inspeccionar las explotaciones- a Comodoro Rivadavia y Plaza Huincul, sugiriéndole al Presidente una serie de cambios para mejorar la producción y evitar gastos excesivos.

Durante los ocho años de su gestión, la producción de petróleo, pasó de 350.000 a casi 900.000 metros cúbicos. Otra realización notable fue la creación de la destilería de La Plata, que comenzó a funcionar en 1925. Rápidamente inició la elaboración de nafta, kerosene, fuel oil y nafta para aviones, pues la industria aeronáutica igualmente recibió su impulso. En la parte comercial YPF, pudo rebajar el precio de la nafta a todos los argentinos.

Todas estas realizaciones tangibles se fundamentaron en sus patrióticas ideas, en defensa de nuestros recursos energéticos. Sus opiniones están vertidas en diferentes notas, principalmente en su libro que lleva el extenso título de "El petróleo argentino y la ruptura de los trust petrolíferos inglés y norteamericano el 1º de agosto de 1929+. Así, por ejemplo, apuntaba que: "El país reclama una ley que garantice al pueblo argentino el usufructo total de los beneficios derivados de las explotaciones petrolíferas, y que esto se realice en la mayor tranquilidad, libre de la áspera lucha de intereses que ponen a prueba, y que a menudo mancha el honor de las personas y la dignidad de las funciones públicas+.

Otra idea liminar de su pensamiento nacionalista está reflejada cuando expresó: "resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieran enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero (…) Entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera…+.

Llegado el 6 de septiembre 1930, cuando Yrigoyen fue derrocado por una sublevación cívico-militar, Mosconi, por su postura legalista, fue detenido concluyendo su estimable labor al frente de YPF. Para varios historiadores este golpe militar "tuvo olor a petróleo+, lo que significa que precisamente fueron las empresas extranjeras o los trust, quienes propiciaron el levantamiento.

(*) Magister en Historia.