Es difícil imaginar un mundo libre de contaminación. La destrucción de la ecología sigue sin tregua. El planeta experimenta cambios negativos debido al aumento del consumo de los recursos naturales, el crecimiento de la población humana y el vertido de los residuos del desarrollo industrial, en los cursos de agua, en los suelos y el aire.

Las alteraciones climáticas vividas en estos últimos tiempos responden en un 30% a la destrucción de los bosques, el resto, es mayormente por la contaminación causada por la quema de combustibles y acción del hombre. Imaginar un mundo sin árboles ni animales sería imposible la vida del ser humano. A medida que se tiene más información sobre cómo se está dañando el agua, el suelo y el aire y cómo la contaminación afecta la salud humana, son más las personas que exigen el respeto al derecho a vivir en ambientes sanos. Si aspiramos a un futuro libre de contaminación, tenemos que estar dispuestos a cambiar nuestros estilos de vida y el derecho lo otorga nuestra Constitución Nacional art. 41: "Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer generaciones futuras".

Un estilo de vida ecológico, es un sistema de comportamiento en el que cada una de nuestras acciones debe ir encaminada a cuidar el ambiente y eliminar todas aquellas conductas que pudieran afectar el equilibrio de la naturaleza. Sabemos que el destino de nuestro planeta está en nuestras manos. Si todos incorporamos este mensaje comprometiéndonos, las futuras generaciones tendrían asegurada su conciencia ecológica. A pesar de la infinidad de avatares de la historia de la especie humana, han sido los últimos 50 años los que verdaderamente más han castigado a nuestro planeta. Aún así, la Tierra, es tan inmensa y generosa, que todavía conserva miles de lugares de gran belleza y paradisíacos (flora- fauna) que aparentemente parecen estar conservadas sin ninguna alteración. Ellas causan una sensación de bienestar a quienes tienen la oportunidad de observarlas ya sea en forma natural o por medios digitales.

El principal problema, es que el ser humano adolece de tener consciencia colectiva. Y así, como la planificación de las megaciudades da pie a imaginar escenarios de ciencia ficción. Los retos que se plantean en el ámbito de la salud son apremiantes. Científicos y expertos estudian cómo está cambiando el clima del planeta de distintas formas. Ellos afirman que "La Tierra" se ha calentado dramáticamente en los últimos 140 años y que en la actualidad, es más cálida que en los últimos 600 años.

La aglomeración en los grandes centros urbanos implica estilos de vida generalmente sedentarios y ambientes sociales expuestos a riesgos para la salud, desde la calidad del agua o del aire, hasta la contaminación acústica o las enfermedades infecciosas. Por otro lado, mientras más tecnologías sin controles mayor destrucción. Casi todas las actividades humanas acarrean daños sobre algún sistema biológico del planeta.

Cabe señalar la destrucción del ambiente por talado o quemado de enormes superficies de los bosques naturales, provocando de esta manera también la desaparición de gran parte de la fauna que las poblaba. El gigantesco y maravilloso Amazonas es un triste ejemplo. Sabemos que debido al aumento de la temperatura de la atmósfera, se están derritiendo gigantes volúmenes de hielo de las regiones polares en el continente antártico y ártico.

Hay organismos oficiales nacionales, provinciales, municipales e internacionales, que desde hace años bregan para que por lo menos se pueda impedir profundizar este mal mundial.

(*) Especialista en educación, escritora y productora del programa "Botica Educativa", Radio Sarmiento.