El arbolado urbano es uno de los mayores déficits que tienen las calles y los espacios verdes de nuestra ciudad y de los principales núcleos poblacionales del Gran San Juan, donde se asienta la mayor población de la provincia. Han sido numerosos los intentos para atender este faltante de sombra natural que se hace sentir en el verano, pero sin políticas activas para dar continuidad a los proyectos, el paisaje semidesértico que nos envuelve, sigue impiadoso.

No obstante, se deben destacar los planes para sistematizar el riego del arbolado céntrico por goteo, a fin de superar los problemas de las acequias y también los nuevos paseos en los departamentos aledaños, pero no hay un plan director a largo plazo que contemple la renovación y plantación de especies apropiadas al clima, un censo para determinar la decrepitud de ejemplares, la sanidad, los tratamientos para evitar plagas, y los viveros para encarar campañas masivas con plantines apropiados.

En ese sentido se destaca el programa de reforestación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como un modelo a seguir por otras comunas, con la puesta en marcha de una segunda etapa de ordenamiento del arbolado urbano para los próximos 15 años. El Gobierno porteño hizo un listado, calle por calle, para determinar qué especie es la adecuada y sobre esa base

dividió las barriadas y convocó a los representantes comunales para definir la implementación del operativo. El estudio contempló las especies más convenientes, según el ancho de veredas, la cantidad de población, e incluso la necesidad y periodicidad de las podas para no causar muchos inconvenientes en el espacio público.

Por otra parte se planea reforestar la ribera del Riachuelo, uno de los cauces más contaminados del mundo, mediante la ejemplares con capacidad para remover contaminantes industriales por medio de la naturaleza. El plan piloto de forestación a cargo de la Agencia de Protección Ambiental porteña, prevé absorber la contaminación industrial que contienen esos suelos con una técnica, llamada "fitorremediación”, utilizando especies vegetales con capacidad de remoción de contaminantes.

Estos ejemplos de planes de conservación y mejoramiento del arbolado urbano deben tenerse en cuenta en San Juan y materializarlos con mayor dedicación, porque los espacios verdes públicos requieren con urgencia una política de Estado para dar continuidad a las mejores ideas para fortalecer nuestro patrimonio forestal.