El cuerpo humano ha sido y es objeto de reflexión para diversas ciencias como la medicina, sociología, antropología y sicología, entre otras. También el arte representa los cuerpos en la pintura, la escultura o el teatro. Por ello resulta interesante acercarnos a las ciencias sociales y poder tomar los aportes que construyen una mirada distinta y crítica sobre este objeto. Todo esto puede ser de ayuda para reflexionar acerca del lugar y significación del cuerpo en la sociedad.
Cuando la escuela hace lugar al cuerpo humano alejado de los estereotipos, puede ser pensado y vivenciado como lugar de placer y espacio de afectividad. Considerar al cuerpo con pensamiento y afectividad, es promover hábitos de cuidados y promoción de la salud en general. También presentar oportunidades para el conocimiento y del respeto de sí mismo, con sus cambios y continuidades, tanto en lo físico como en sus necesidades emocionales, sentimientos y modos de expresión.

El adolescente vive intensos procesos de transformación que acontecen en el cuerpo y que irán dejando huellas según sean las vivencias personales y singulares que a cada uno le toca atravesar. La mirada de los otros, familiares, amigos; los modos de estar cerca, lejos de estos acontecimientos, van a otorgando ciertos significados a estos cambios. Por otra parte conquistan espacios, se agrupan, quieren probar que pueden. Buscan o inventan ídolos de la música o el deporte en general. Estos aspectos no pretenden agotar la descripción de la adolescencia, sino simplemente son algunos para ilustrar la presencia del cuerpo en estos.
Parecería, entonces que es en el espacio de la educación física y el deporte donde el adolescente vivencia experiencias de utilización del cuerpo en toda su potencialidad de juego y creación. Pero no siempre es así. Muchas veces esta disciplina endurece sus enfoques y opera a través de una práctica repetitiva, poco interesante, donde el alumno debe someterse al aprendizaje de las pautas motrices que fija el deporte y a veces se transforma en una exigencia. Muchas escuelas no cuentan con espacios o muebles adecuados. No es tarea fácil para el docente porque está habituado a ciertos espacios. Tanto los alumnos como los docentes se van apropiando de los espacios a lo largo del tiempo y la modificación en su uso implicará un trabajo de reapropiación, esto podría otorgar mayor soltura y fluidez en el uso del cuerpo. Además hay que destacar que el cuerpo suele ser dejado de lado en muchas oportunidades. No sería correcto decir que el cuerpo está negado en la escuela, ya que hay estrategias y prácticas que recaen sobre él, pero hay circunstancias en las que su aparición es soslayada cuando podría ser destacada. No es el docente de Educación Física el único que puede proponer una tarea con el cuerpo. El cuerpo es portador de un potencial expresivo que podría ser abordado desde diversas áreas.

La escuela debe repensar su lugar como institución que alberga determinado nivel de esta problemática para que los alumnos debieran percibir mayores niveles de contención.
El alumno debe experimentar su cuerpo desde su aspecto lúdico y creativo. Así el docente podrá construir elementos para una lectura de lo corporal expresivo y elaborar características singulares como gestos, posturas, el uso de los espacios. Incluir lo corporal en la tarea pedagógica es interactuar con los múltiples y singulares significados de los cuerpos y su mutua interacción. El trabajo con el cuerpo de diversas técnicas y estilos, puede ser una vía, aún soslayando que facilite la comunicación y ayude a sembrar con nuevas semillas los territorios del aprendizaje placentero y creativo.