Luego de cuatro años y medio desde la puesta en marcha del programa Fútbol para Todos (FPT), convertido en una herramienta de propaganda política y de promoción de actividades y obras del gobierno, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, admitió hace una semana que se evaluaba aceptar el ingreso de publicidad privada para financiar la transmisión de los partidos por la televisión abierta.
Un mes atrás, no se había mostrado demasiado convencido sobre esa posibilidad, al juzgar que "’es más importante tener una buena calidad de transmisión y obtener la comercialización de los derechos a nivel internacional, que la publicidad privada”. Las dudas del propio jefe de Gabinete dejaron ver las diferencias de concepción que existirían en el seno del gobierno sobre este costoso programa. Concebido en 2009 por el Gobierno para evitar que los goles "’siguieran siendo secuestrados”, según sentenció la Presidenta, cuando Torneos y Competencias tenía los derechos exclusivos de la transmisión de los partidos del campeonato local, terminó siendo una estratégica plataforma para resaltar los logros oficialistas. Los casi 5.000 millones de pesos que el programa lleva consumidos en 4 años constituyen un gasto excesivo, que podía financiarse en parte con recursos privados y destinar fondos para solucionar problemas sociales de personas sin acceso a los servicios sanitarios y médicos básicos.
Hoy, los clubes argentinos están, salvo honrosas excepciones, con deudas que los colocan al borde mismo de la quiebra. Y, además, infectados por el núcleo delictivo de las barras bravas. Desde la oposición política se han presentado distintas iniciativas para que se abandone el ejercicio de la posición monopólica que hoy tiene el Estado nacional para convertirse en el único comprador de espacios publicitarios en la transmisión de partidos de fútbol de los principales campeonatos locales. Sería muy deseable que una norma legal determinara la organización, financiamiento y comercialización de derechos del programa. De este modo, el programa en cuestión sería sustentable y se accedería a mercados y anunciantes multinacionales que sin duda estarían interesados en participar en al difusión del fútbol argentino y participar en cadenas internacionales de televisión para darle mas realce a nuestro deporte.
