Un informe nacional reveló que en la actualidad hay al menos 40 volcanes activos en nuestro país, mientras que en Chile son 60 los que se encuentran en esa condición, algunos con gran intensidad. Después de las erupciones del volcán Puyehue-Cordón Caulle, ubicado en territorio trasandino, y debido a las graves consecuencias que tuvieron en nuestro país por influencia de los vientos del Pacífico, en particular en la zona de San Carlos de Bariloche, se está considerando la necesidad de hacer un seguimiento permanente la actividad volcánica, a fin de estar prevenidos ante estos fenómenos naturales.

De acuerdo a datos difundidos por las autoridades chilenas, en ese país la mayoría de los volcanes en actividad están siendo monitoreados en forma permanente, mediante costosos estudios que se efectúan con el solo objeto de que las poblaciones cercanas estén advertidas de éstos fenómenos que suelen generar numerosos inconvenientes. Una prueba de ello lo tuvimos hace algunas semanas cuando las cenizas lanzadas por el Puyehue llegaron hasta San Juan, ocasionando problemas en la aeronavegación y en las personas que padecen enfermedades respiratorias, además de la contaminación ambiental debido a las partículas en suspensión.

Contrario a lo que sucede en Chile, en la Argentina, prácticamente, no se realiza ningún seguimiento de los volcanes activos, ni tampoco se hacen grandes esfuerzos por llevar adelante una tarea de concientización sobre los efectos de los volcanes. Si bien hasta ahora los volcanes que entraron en erupción están del lado chileno, los efectos se han hecho sentir muy intensamente en la Argentina, afectando lugares muy distantes como la provincia de Buenos Aires por ejemplo.

Las autoridades deben tomar conciencia en que invertir en investigaciones vinculadas a la actividad volcánica y sísmica, es un gasto insignificante frente a las consecuencias de una tragedia de magnitud en las comunidades afectadas cono pérdidas de vidas y cuantiosos daños materiales difíciles de revertir, como el impacto en la actividad agropecuaria y turística en la Patagonia.

Urge tomar con mucha seriedad la situación de los volcanes, teniendo en cuenta que en el límite de Argentina con Chile, se encuentra el segundo lugar en el mundo con mayor cantidad de conos volcánicos. Se calcula que entre activos y pasivos hay unos mil a lo largo de la frontera, y si bien ambos países resultan afectados, la Argentina lo es en mayor medida debido al predominio de los vientos del oeste.