Es muy peligroso el momento que se vive en nuestro país con respecto al consumo de drogas y, pese a ello, no se escuchan opiniones oficiales ni propuestas para bajar este aumento de las adicciones aunque en ello va la vida de muchos chicos.
En los primeros cinco meses de este año, Gendarmería nacional incautó casi 20 toneladas de marihuana, un 42% más que en igual período de 2009, estimándose que los procedimientos se convertirían en récord este año.
Además del secuestro de 19.714 kilos de marihuana y la detención de 179 personas, casi todas correos o choferes, todo indica que es muy difícil luchar contra la nefasta realidad si los diferentes gobiernos, nacional, provinciales y municipales, no hacen frente decididamente a esta lamentable situación con alto costo social y sanitario.
Es lamentable ver por televisión a madres que cuentan el drama de haber descubierto que sus hijos se drogan, pero nunca hacen referencia a un posible apoyo social para salir de esa emergencia. Es casi imposible conocer el pensamiento político de manera que se pueden sacar dos conclusiones: o posponen el problema para un momento que les sea más propicio, o niegan ex profeso la situación.
Lo cierto es la cantidad de chicos afectados que deambulan por calles o lugares nocturnos sin saber quienes son. La seducción de la droga es el alejamiento total de la realidad y habría que saber cuál es su vida actual, de qué se rodean y si aman y son amados. Se trata seguramente de la ausencia del sí-mismo, hecho bastante difícil de comprender si no se ha caído en él aunque la sensatez indica que es en ese sí-mismo donde el hombre edifica sutilmente sus aconteceres.
Por todo ello es muy difícil de comprender el silencio, la indiferencia y o la apatía de las instituciones públicas que están preparadas para este tipo de enfermos, una dolencia como bien se sabe, de muy difícil recuperación.
Este silencio resulta ofensivo para una comunidad cuando se sabe que los hospitales están colmados por chicos drogadictos. La negación nunca es un hecho redentor, tampoco en casos como estos. Entonces por el bien de todos necesita aclararse todo lo relativo al drogadicto. Hay que conocer estadísticas, tipo y lugares de consumo y la constitución de la familia a la cual pertenecen estos jóvenes.
