Es sorprendente como el principio de autodeterminación de los pueblos no es advertido por ciudadanos de un Estado en que por sus orígenes compartieron no sólo la misma cultura sino además conservan la misma etnia y denominación, pues, hasta finalizar la II Guerra Mundial, Corea era una colonia japonesa que termina por dividirse en el paralelo 38, ocupando el Norte las tropas soviéticas y el Sur las estadounidenses.
Tal es así que en 1948 la península dividida adopta dos entidades políticas: la República de Corea (Corea del Sur) y la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte). Las posiciones antagónicas provoca la guerra, en 1950, en la que se involucran EEUU, por una parte y China y la URSS por otra, hasta el cese de los combates en 1953, con la celebración de un armisticio, sin tratado de paz, pero con una demarcación limítrofe.
El 12 de febrero de 2013 cuando Corea del Norte repite por tercera vez una prueba nuclear subterránea, la respuesta de ejercicios militares de Corea del Sur y EEUU agudizan el conflicto, hasta que el 5 de marzo Corea del Norte pone fin al acuerdo de 1953 y rompe la línea militar de comunicación con Seúl. El mismo día envía un mensaje al Consejo de Seguridad de la ONU denunciando que la situación en la península está al borde de la guerra nuclear.
La réplica norteamericana no se hizo esperar y el 29 de marzo del año pasado dos bombarderos furtivos B-2 de la Fuerza Aérea con capacidad para transportar bombas nucleares, hicieron su primera maniobra militar sobre territorio coreano. A partir de entonces Corea del Norte declaró un estado de guerra que se mantiene latente, hasta hace algunas semanas en que volvió a subir el tono de su retórica amenazadora junto al lanzamiento de varios cohetes y misiles amenazantes a modo de protesta contra los ejercicios militares anuales de Seúl y Washington. Y ante estos embates políticos, Corea del Sur dijo que reaccionaría con fuerza.
Finalmente, en la semana pasada, Pyongyang disparó más de cien misiles de mediano alcance hacia las aguas de Corea del Sur, que tuvo andanadas de artillería como respuesta.
Esta situación coreana despierta una nueva alarma mundial ante el grave peligro de la paz mundial, porque involucra a China, Estados Unidos y Rusia, mientras la OTAN observa con inquietud la evolución de los acontecimientos.
