Como si rindieran examen, cada intendente pasó esta semana por la mesa, sacó bolilla y puso la cabeza en la picota. Debieron ofrecer argumentos y explicaciones sobre el resultado electoral del plebiscito. Como buenos jefes territoriales, capos de los departamentos y en consecuencia, beneficiarios portadores de la enseña giojista en las próximas elecciones. Las que valen, las de octubre.

Fue algo así como un virtual confesionario del Gran Hermano. No hubo una voz grave inquiriendo, ni lágrimas de los pasajeros de ese destrozadero de cabezas. Pero sí el gesto de hacer un ejercicio de reflexión sobre el asunto: cuánto de cada intendente, los delegados de Gioja en cada distrito, hubo en la victoria del 8 de mayo.

Con matices, facturas cruzadas de pago chico, especulaciones aún entre los propios y denuncias de operaciones en contra, será esa la tabla de posiciones para salir a la cancha. El partido tiene día y hora: las 24 del 15 de junio, cuando el oficialismo tiene límite para presentar la lista de candidatos en cada departamento con las que competirá en octubre.

El flamante resultado tendrá mucho que ver en ese armado. Surgen del allí enseñanzas contundentes sobre los intendentes que tienen posibilidades de reelección, sobre los que no la tienen, pero debieron transpirar la camiseta para que "el proyecto" los cuente en algún otro sitio, y los que seguramente se despedirán por sus pobres desempeños.

No es una lectura lineal porque juegan innumerables otros factores: compromisos personales, afectos o lealtades, tres condimentos que suelen valorar los liderazgos fuertes como el de José Luis Gioja incluso por encima de muchos otros requisitos. Pero igual vale la pena desgranar lo que cantan las cifras, a un mes de la decisión final.

– Del lado de las desaprobaciones terminantes sobresale nítido el caso de Ullum, donde el SI a Gioja -y por consecuencia la base electoral del oficialismo- apenas superó el 50%, muy por debajo de la media del 67% en la provincia.

Intentó salvar la ropa el intendente Ortíz salpicando hacia algunos leales con supuestas operaciones a favor del NO, y con una clara declaración de impotencia: qué querés si del otro lado estaban todos juntos en contra, como si en el resto del paisaje sanjuanino el panorama hubiese sido diferente.

Tampoco pudo remontar terreno Angaco, un departamento donde el resultado no fue tan escuálido (67%) pero que necesitaba un resultadazo para superar las abolladuras con las que llegaba por los recientes escándalos del intendente Fernández con las casas del IPV. Cerca del aplazo.

El caso de Capital puede llamar a confusión. Porque el contexto en que debe ser analizado el resultado es el de su propia historia y condición: un reducto casi imposible para el PJ desde siempre. Algo así como la Capital Federal para el PJ nacional, que puede imponerse con holgura en el resto de las provincias pero le cuesta sintonizar con el electorado de la metrópoli.

Por eso la lectura del casi 56% -el segundo peor resultado provincial- cambia de color. En Capital está el grueso del electorado que votó NO y apoyará a Gioja y, además, contempla en su geografía a barriadas desde siempre resistentes. Como Desamparados, en varias de cuyas mesas ganó el NO. Pero que fue revertido con muy buenos resultados en Concepción y Trinidad. Así se convierte el resultado en un interesante trampolín para octubre, con una base de más de la mitad de los electores en el distrito más áspero para Gioja y los suyos: en 2003, cuando fue electa, la fórmula Gioja-Lima sacó el 23%.

Flojo también el caso de Jáchal, el peor de los departamentos importantes del interior y el peor de los mineros, bastante más atrás de Calingasta e Iglesia. Allí quedó clara la dificultad del intendente Barifusa en imponer el influjo giojista y las convulsiones a flor de piel que se viven puertas adentro del oficialismo, con Franklin Sánchez comiéndole los talones.

Y flojo también el caso de Caucete, una especie de resultado anunciado aunque la cifra no fue del todo despreciable: apenas 3 puntos debajo de la media. Igual, Jáchal y Caucete demuestran ser terrenos inestables para Gioja y son los candidatos de fierro para los cambios.

– En la franja intermedia aparecen dos de los casos más difíciles de leer. Porque Rivadavia y Santa Lucía fueron los departamentos grandes del Gran San Juan donde más le costó al SÍ, pero pueden encontrarse en esos resultados la conjunción de varios factores.

Sin duda que el más importante es la sobreabundancia de aspirantes G, lo que a veces a es un beneficio y otras -como ésta- un problema.

¿Cuánto impulso de Elías Alvarez, el jefe comunal de Rivadavia, hubo en el 65% al SÍ de ese departamento? Nuevamente -como en el caso del NO- habrá que apelar al ADN porque hay muchos otros candidatos de fuste que reclaman la paternidad, como los casos de José Soria, Jorge Abelín y Ana María López. Lo que sí es seguro, es que un ambiente tan convulsionado pudo haber tenido peso en el sentido contrario: para que crecieran los votos opositores.

Lo mismo en Santa Lucía, donde Aníbal Fuentes debe espadear todos los días entre una marea de dirigentes que quieren su cargo. Si todos ellos -con el ex intendente Martinazzo a la cabeza- buscaban hacerlo quedar mal con Gioja con un resultado escueto, hay que decir que lo consiguieron. Pero tampoco hay que despreciar la contribución del propio Fuentes en esa dirección.

– Del lado de los sobresalientes aparece el otro caso difícil de leer. Es Chimbas, donde el SÍ cosechó un impactante 73,8% y se ubicó incluso por encima de las aspiraciones. Allí manda el intendente Tello, quien coquetea con la reelección, pero le ha salido una protuberancia importante con José Camacho, histórico dirigente y ex intendente del distrito que hasta hace poco reportaba en filas opositoras y que ha sido bienvenido por el oficialismo. Camacho fue el primero en pisar la sede del PJ para los festejos, en evidente reclamo de una porción de ese triunfo. Y aparece otro dirigente oficialista, como el presidente de la UV de Chimbas Norte, Manuel Chávez. ¿Habrá autorización para colectoras en el departamento que dio a Gioja una de las mejores alegrías?

Aplauso, medalla y beso para un puñado de intendentes que mantuvieron una sorda disputa por el honor. Como en el aula califican las notas para el mejor promedio, Pocito se quedó con el mejor índice porcentual del SÍ por un suspiro sobre 25 de Mayo, San Martín y el sorpresivo Sarmiento. Cuatro intendentes aplicados que se jugaban el ingreso al cielo de los indiscutibles, pero que están divididos en dos pelotones. Sergio Uñac y Cristian Andino ya no pueden seguir siendo intendentes, pero necesitaban el resultado para revalidar títulos internos y entrar con aspiraciones a la disputa de cargos más jerarquizados. Lo consiguieron, además del aval de ser escuchados al momento de designar a sus sucesores.

Quiroga Moyano y Hensel vienen con envión y tendrán el camino despejado hacia sus respectivas reelecciones, si nadie comete alguna locura. Les quedará para más adelante la obtención de gallardetes como coroneles del proyecto, pero van por buen camino.

Y mención especial para Rawson, el único departamento donde a la cara del gobierno provincial no la ponía un intendente. Pero sí lo hacía un grupo de dirigentes encumbrados del giojismo, encabezado por el hermano Juan Carlos y Daniel Tomas, batallando contra la espina cruzada en la tierra más querida por el gobernador Gioja, caída en manos opositoras por una desinteligencia.

Supo a gloria el casi 71% de los votos cosechado contra el intendente Rojas y el diputado Ibarra en su propia casa. Y ven de cerca la posibilidad de recuperar el dominio. Pero esa ya es otra historia.