Con una decisión sin precedentes, por la magnitud del caso, el gobierno de Malasia consideró como "accidente" la desaparición del avión de Malaysia Airlines que cubría el vuelo MH370, desde Kuala Lumpur a Pekín, el 8 de marzo del año pasado, y declaró oficialmente muertas a las 239 personas que se encontraban a bordo.
La medida se considera una decisión política ante la presión de los familiares de los desaparecidos, de las autoridades de China y del insostenible e infructuoso operativo de búsqueda que no da ningún indicio de estar ante una gran tragedia. Pero también es la forma de dar lugar a los trámites administrativos y jurídicos a fin de encuadrar de alguna manera a la misteriosa desaparición, no obstante del informe de los expertos sosteniendo que el rumbo de la enorme aeronave fue alterado en una "acción deliberada", a tan sólo 40 minutos después de haber despegado de la capital malaya.
El cierre del caso ha generado protestas públicas en Pekín, ante la embajada de Malasia, y aumentaron las tensiones entre ambos gobiernos, por lo que el gobierno de Kuala Lumpur rápidamente afirmó que la búsqueda continuará y presentará un informe preliminar oficial el 7 de marzo venidero.
Es que no existe razonabilidad que explique el destino de la moderna aeronave dotada con instrumentos de última generación, y cuando se disponen de recursos tecnológicos que teóricamente hacen que sea imposible suponer una desaparición tan misteriosa. La presunción de que el aparato se haya precipitado al océano Índico, montó un operativo de rastreo submarino en el que participan Malasia, China y Australia, en una zona de 60.000 kilómetros cuadrados situada a lo largo de un arco que se extiende frente a la costa occidental australiana. Los equipos de rescate han inspeccionado alrededor de un tercio de esa zona sin que se haya encontrado ningún resto o indicio del intrigante vuelo, a lo que deben sumarse el rastreo satelital y radioeléctrico de los primeros días, también sin ningún resultado.
La lógica oficial es que resulta "altamente improbable"’ la posibilidad de que hayan supervivientes tras más de 10 meses, lo que sería discutible pensando en el avión uruguayo caído en la cordillera. Lo cierto es que 88 aviones de todo tipo han desaparecido sin dejar rastro desde 1948 y el misterio los rodea. Entre ellos está el TC-48 de la Fuerza Aérea Argentina perdido en Centroamérica el 3 de noviembre de 1965 con la 31ª promoción de la Escuela de Aviación Militar, entre ellos un alférez sanjuanino.
