El presidente venezolano Hugo Chávez logró avanzar en su proyecto de implantar el "socialismo del siglo XXI". La Asamblea nacional aprobó una polémica ley de educación que amplía el control estatal en escuelas y universidades públicas y privadas.
La nueva norma crea la figura del "Estado docente", que otorga al gobierno autoridad plena en el control de los procesos del sistema educativo. El proyecto incluye "consejos comunales" en la comunidad educativa, con potestad para delinear el contenido pedagógico basado en la "doctrina bolivariana", y se excluye la educación religiosa. Esencialmente chavistas, esas organizaciones pasarán a delinear el contenido educativo, incluida la realidad histórica, geográfica y cultural de cada localidad. Además, se convertirán en "participantes activos de la gestión escolar en lo atinente a administración, evaluación y supervisión".
Otro aspecto polémico es que el Estado establecerá las cuotas de las matrículas de los colegios públicos y privados, y abre la posibilidad para que, con una nueva ley, se restrinja el cupo en las universidades privadas o estatales, a los estudiantes de colegios privados y se amplíe el de los públicos. El Estado también controlará el sistema de admisión y ascenso de los profesores en funciones. El proyecto también apunta una vez más contra la prensa, ya que amenaza con sancionar a los medios que publiquen informaciones "que produzcan terror en los niños, inciten al odio y atenten contra los valores del pueblo".
Lo único que pretende la ley es imponer una sola línea de pensamiento: la socialista, ya que establece inhabilitaciones de 5 a 20 años a docentes "con pensamientos distintos al gobierno". Se prevé que en los próximos meses vayan a la Asamblea otros proyectos de ley, darían al gobierno el control del financiamiento extranjero de las organizaciones de derechos humanos, como la ayuda que el gobierno estadounidense proporciona a las entidades a favor de la democracia. En el Parlamento venezolano, las voces disidentes provienen de una docena de políticos que han roto sus lazos con Chávez debido a sus preocupaciones sobre lo que perciben, como su creciente autoritarismo y ambición de poder.
Con las normas antecedentes ya sancionadas para satisfacer sus antojos, sumadas a las actuales y a las que pretende aprobar en un futuro cercano, Hugo Chávez acelera su "revolución socialista", expresión máxima de autoritarismo esclavizante hacia un pueblo que crece en pobreza, manipulación de conciencias y menoscabo de libertad.
