Las discusiones de teoría económica y modelo político inundan el debate intersubjetivo local e internacional desde siempre. Liberalismo clásico, neoliberalismo socialismo, comunismo, marxismo, keynesianismo, social democracia, nacionalismo diversos, libertarios, austriacos, monetaristas etc.

En el caso de Argentina, quizá más que ningún otro caso de experiencia real, se puede observar cómo las declaraciones de teoría económica y de modelo político plasmadas por los espacios de poder que se involucran en la disputa del poder, no tuvieron una prevalencia a la hora de la praxis concreta en el poder.

Porque si bien el mercado adhiere a las teorías de libertad de capitales, desregulación de la economía, libertad de cambios, no intervención estatal o minimalismo estatalista en la economía, lo cierto es que, en la practica, el mercado se inclina por el carry trade, más que cualquier otra cosa. Obviamente que ello habla de una incapacidad

política y de diseño de una adecuada organización económica que induzca hacer lo contrario a ese disvalor.

Así ocurrió siempre. Ya desde la plata fácil de fines de los años setenta donde los argentinos coparon Miami con el famoso “deme dos+, indicando ello, que el deporte económico nacional fue especular con los tipos de cambios de moneda, valiéndose de los mayores rendimientos del tipo de cambio en el exterior a partir de un dólar barato conseguido dentro de la Argentina e inducido por la política económica del momento.

Mala conducta económica

Desde aquella época y para mantener el dólar lo mas bajo posible para que funcione como ancla de los precios, sin embargo, se abrió el espacio para arbitrar ganancias especulativas en pesos pagadas por altas tasas de interés bancarias, hasta la hora de desarmar esas posiciones y refugiarse en el dólar. Este dispositivo se acelera cuando hay mayor brecha cambiaria porque se adquieren dólares en la parte inferior de la banda y se los vende en la parte alta de la banda, o, bien, a la cotización del día en el mercado libre. Pero es muy persistente esta mala conducta económica, porque inclusive hoy, año 2024, que está muy baja la brecha entre el oficial y el dólar libre, sin embargo, hay alertas que señalan la ocurrencia de un “carry trade” importante donde diversos y numerosos agentes están haciendo tasas en activos atados a CER, esperando salir si el dólar se despierta de su sueño actual. Estos hechos y empeños tenaces característicos de la historia economía argentina, indican que es imperioso, entonces, un cambio de cultura inversora, que mire como atractivo la renta real más que la fácil del arbitraje de la mera especulación.

Así es como el mercado privilegió por lo general hacer arbitraje entre activos financieros por arriba de cualquier ideología económica o ponderación de modelos políticos. Es este mecanismo de rentas liquidas buscadas por el mercado y facilitadas por el estado, las que prevalecieron en la mayor parte del tiempo económico de Argentina. Es ello lo que explica que la inversión en la economía real sea muy baja y lejos del promedio internacional. Es también ello lo que revela que mientras el BCRA prácticamente lidia de modo constante con un rojo crónico en sus reservas, afuera del país, o, mejor dicho, fuera del circuito económico declarado, se calcula que hay atesorados prácticamente un PBI. Demostrando ello que Argentina arroja ganancias y rentabilidades varias, pero, la forma de la gestión de esos flujos no acierta a retenerlos dentro del sistema económico regular, ya que es fugado a la economía signada por la opacidad. Esto ha quedado confirmado cada vez que hay un blanqueo de capitales donde sin importar el signo ideológico del gobierno que lo hizo, obtuvo como resultado logros significativos al registrar algo más de cien mil millones de dólares. Sin embargo, ello, en vez de corregir el defecto de la organización económica argentina, lo que hace es confirmar mediante ese acto esporádico y ocasional, la regla anómala de la acumulación de plusvalía más allá de las fronteras de la economía formal.

 

Por el Dr. Mario Alfredo Luna
Abogado, Ex Pte. del Concejo Deliberante de Jáchal.