Los problemas del agro volverán a invadir el debate público después del próximo domingo, pero la novedad de estas elecciones será el protagonismo del campo, que no podrá dejar de ser evaluado políticamente. Se tomará nota de los resultados que finalmente obtengan sus candidatos y la forma en que se vote en el interior del país.
Este dato no pasará inadvertido para la clase política. De alguna forma el futuro del negocio agropecuario, por lo menos en el segundo semestre de este año, estará atado a los resultados. Lo que si resulta claro es que el mundo tendrá en la campaña 2009-2010 la cosecha de soja más grande de la historia, si hay una evolución normal del clima en los principales países productores, como Estados Unidos, Brasil y Argentina. El Departamento de Agricultura de los EEUU dio a conocer su informe mensual de oferta y demanda; proyecta para la soja un volumen de producción mundial de 241,67 millones de toneladas, el mayor de la historia. El consumo mundial también se proyecta en un volumen récord de 231,5 millones de toneladas, un aumento de 10 millones con respecto a los 221 millones de la campaña 2008-2009.
En la peor crisis económica en la historia de los principales países desarrollados, el consumo de soja aumenta, mientras que en Argentina el área implantada de este cereal, como también del trigo, disminuye. La demanda de alimentos no se vio afectada a nivel mundial. Pero algo contradictorio es lo que se avizora en nuestro país. El Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina advirtió que de mantenerse las actuales condiciones en 2010 la Argentina tendría que importar trigo, ya que la próxima campaña se presenta con la intención de siembra más baja de los últimos cien años. Respecto de los lácteos, también sujetos a restricciones para la exportación, el organismo denuncia el cierre promedio de tres tambos por día.
La Argentina produce hoy 10.000 millones de litros, el consumo local es de 7000 millones de litros. Es imprescindible exportar esos 3000 millones restantes para evitar el sobre abastecimiento. La compañía que controla el empresario Pascual Mastellone, comenzó a negociar la venta de su emblemática industria láctea, luego de que en 2008 cerró por tercer año consecutivo con pérdidas, ya que la política de precios controlados tuvo un fuerte impacto en la viabilidad de la empresa. Con la carne también se presenta un escenario de importación en 2010, pues la liquidación de vientres llega al 54 por ciento.
Mucho es lo que habrá que revertir para volver a las fuentes del progreso.
