La contienda creada por el hombre para someter postulados que de alguna manera impresionen a la razón, ha sido el motivo y la causa de los temas científicos. Por supuesto, luego vendrá el debate. Es que desafiar la fe no es privilegio de todos y menos aún el hecho de cuantificarla.

Si la medida de todas las cosas es una instancia por la que el mismo hombre puede transitar abriendo juicio sobre ellas, es cierto que lo conmensurable, medible o evaluable surge de la condición o estado de las mismas cosas. Por consiguiente si el hombre hace consideración de ellas, es porque de alguna manera se identifica con estas.

La otra cuestión a observar es el camino siguiente, dar crédito a la razón, no porque ella sustente el pensamiento sino porque de ella resulta su exigencia. De una u otra forma desafiar la fe o imponer la razón parecerían las notables consecuencias del discurrir del hombre fundamentado en la "evidencia”. Axiomático es pues, el carácter que se le quiera dar a cualquier postulado que en su propia línea detente o sostenga una verdad como demostrada.

La conducta que asume el quehacer científico tiene el rigor que le imprime su propio paradigma, es decir que su función es la de decir a los científicos que entidades (formas, objetos, realidades o ideas) contiene y no contiene la naturaleza (substancia o calidad) y como se comportan tales entidades.

Por tal motivo el hombre se ve obligado a fundar, explicar o justificar su posición. No es pues, llegar al conocimiento sino también, saber comunicarlo. Por ello lo que se persigue es que prevalezca tal criterio, pero que el mismo sea aceptado por la otra parte en función de la contundencia de la exposición. Esto es lo que ocurre en la comunidad científica.

En cuanto a lo referido a la fe también demanda firmeza, seguridad y fidelidad. En la Biblia, (Heb 11:1) se sostiene: "la Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”. Sin embargo, la fe no es sólo convicción; sino obrar consecuentemente con lo que uno cree. También significa: "evidencia” o "prueba de algo". La fe es un don de Dios quien no niega a nadie esta gracia pero cuenta con la libertad del hombre para no aceptarla.

Quien no descubre su corazón, no puede llegar a la fe. Y la razón se demuestra con hechos.