La sucesión presidencial de Ollanta Humala, en Perú, quedará definida hoy en la segunda vuelta electoral donde la ciudadanía deberá optar entre la populista de derecha Keiko Fujimori y el liberal Pedro Pablo Kuczynski, ambos empeñados en revisar el modelo político, económico y social que predominó en este país durante los últimos 15 años. Quien triunfe y asuma el cargo el 28 de julio, deberá afrontar dos grandes desafíos, uno económico y el otro institucional. El primero por el agotamiento de los recursos mineros y la caída de los precios de las materias primas, que sustentaron un crecimiento de Perú a tasas extraordinarias en los últimos 15 años y, por otro lado, la gobernabilidad. El Congreso unicameral, en el que un partido tendrá mayoría propia por primera vez en más de una década, podría significar tanto un obstáculo para un eventual gobierno de Kuczynski como una facilidad excesiva para una administración de Fujimori. La ley electoral peruana prohibe las encuestas y análisis en la semana previa a los comicios, pero no así a los medios de prensa extranjeros y los resultados señalan como favorita a Keiko Fujimori, aunque la ventaja sobre Kuczynski se redujo en los últimos días tal manera que los observadores hablan de un ‘empate técnico”, pues la diferencia entre ambos es inferior al margen de error de 2,3% en la investigación. Vale señalar que Kuczynski es un economista de prestigio internacional por su desempeño en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y estuvo relacionado con nuestro país como ejecutivo o director en varias empresas argentinas, entre ellas Ternium, Siderar y Tenaris, subsidiarias del grupo siderúrgico Techint.
