La convocatoria de la presidenta de la Nación a una mesa de diálogo, con todos los sectores, tuvo una curiosa definición del papel que cumple el ministro de Economía, al defender la opaca gestión del removido ministro Carlos Fernández.
Cristina Fernández de Kirchner al referirse a su ministro más silencioso, dijo que su mayor pecado fue el de no hablar. Es un exceso denominar en términos religiosos la falta de estrategia del ex ministro, que parece fue convocado para no hablar, no sólo ante los medios, sino tampoco ante el resto de sus colegas, y por esa razón permaneció tanto tiempo en el poder. Las cualidades de "gran técnico" que mencionó la Jefa de Estado no se tradujeron en hechos, ya que en el frente fiscal, Fernández no propuso una sola idea en materia de reforma impositiva progresiva, y tampoco pudo contener el aumento del gasto que benefició a los sectores medios y altos y a las empresas amigas del poder, no obstante ser un conocedor de las cuentas públicas.
En el frente externo, pese a su buena voluntad, no pudo entablar relaciones que sacaran a la Argentina de su aislamiento económico, ya que los últimos contactos del ex ministro con el FMI y otros organismos multilaterales, quedaron con respuestas. La Presidenta afirmó que en los países normales no se conoce el nombre del ministro de Economía, pero la duda que surge en este caso es que en realidad todos saben que aquí el ministro en las sombras siempre fue su marido, Néstor Kirchner, desde la renuncia de Lavagna.
Por eso no hay muchas expectativas acerca de la renovación que pueda hacer el designado ministro Amado Boudou, y la primera respuesta la dieron los mercados, luego de conocerse el recambio en Economía. La desconfianza queda latente, cuando nada se dijo con respecto a las manipulaciones estadísticas del Indec y de su mentor, el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, dos problemas insostenibles luego de las últimas elecciones, que deberá revolver Boudou si existe voluntad de cambio.
Es también sintomático que no haya claridad en las políticas a seguir de ahora en más, si es que el Gobierno tomó nota del mensaje de las urnas. El viernes último, por la mañana, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, aclaró enfáticamente que las retenciones no serán tema de discusión en el diálogo con el agro y por la tarde se desdijo. Aclaró que "todos los temas impositivos que conciernen al campo van a ser objeto de diálogo".
Evidentemente hay dos vertientes en la toma de decisiones económicas, una real y otra formal. Habrá que esperar cual de las dos se impone.
