Quienes conocen de cerca al papa Francisco saben que cuando insiste en sus advertencias es porque tiene información precisa sobre un tema que lo preocupa, como es el aumento de la drogadicción en la Argentina por la activa penetración del narcotráfico. El peligro de la "mexicanización" y la observación de que nuestro país dejó de ser escala de tránsito para convertirse en un destino, no fueron palabras desmedidas sino que reflejan una realidad palpable, aunque la siga negando el oficialismo.

Por otra parte, un informe de las Naciones Unidas acerca del retroceso social que produjo la legalización del consumo de marihuana en Uruguay (suspendida por el presidente Tabaré Vázquez) y su proyección a la región, señala en particular a la Argentina donde ha repercutido hondamente. Todo coincide con un reciente estudio sobre el crecimiento del consumo de canabis en un 75% entre los estudiantes de los colegios secundarios porteños. Le siguen la cocaína y las drogas sintéticas y de diseño, como el éxtasis, cuya demanda se incrementó 300% en los últimos cuatro años, según el Observatorio de Políticas Sociales en Adicciones de la Ciudad de Buenos Aires.

La situación más preocupante es la baja edad del inicio en el consumo de las drogas y se da dentro de una situación regional que muestra en el interior realidades similares a las observadas en las grandes ciudades, lo que debería impulsar con mayor énfasis las campañas de prevención y el tratamiento. Frente a la disminución de la edad de comienzo de las adicciones, las autoridades han iniciado una campaña de esclarecimiento en las escuelas primarias para alertar sobre el flagelo. Se sumaron a este trabajo los Gobiernos de Córdoba y La Pampa para avanzar en soluciones conjuntas.

El alarmante crecimiento de consumo de drogas en los adolescentes llama a fijar políticas de Estado serias y eficientes como única manera de frenar las adicciones peligrosas. La ausencia de legislaciones adecuadas y medidas que abarquen a todo el espectro de la cadena de penetración y distribución, junto al tratamiento del adicto, a fin de romper la drogadependencia.

Las autoridades del área de prevención y lucha contra el narcotráfico deberían asumir la realidad porque es un hecho irrefutable que el consumo de drogas ilegales en la Argentina está en ascenso, a partir de una combinación de tolerancia social a las sustancias prohibidas y una fuerte penetración del narcomenudeo en la juventud.