Tras el rechazo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) a la designación del general César Milani al frente del Ejército, la presidenta Cristina de Kirchner ordenó al bloque oficialista del Senado postergar hasta después de las elecciones el tratamiento de los ascensos de jefes militares.

Se trata de un fuerte giro del Gobierno nacional, luego de la polémica y el repudio que despertó en organismos de Derechos Humanos y en la oposición, el nombramiento de Milani, denunciado por su actuación en La Rioja durante la última dictadura militar. La decisión presidencial se conoció luego de que el organismo emitiera un nuevo documento en el que impugnó la designación del nuevo jefe militar, quien fue denunciado en la Justicia por sus actividades vinculadas a la represión ilegal en La Rioja entre 1976 y 1983.

En un primer momento, el CELS apoyó la decisión gubernamental, pero esta semana emitió un duro informe en el recuerda que han exigido la separación de sus cargos de quienes se encuentren sospechados de haber participado en graves violaciones a los derechos humanos. Este nuevo documento del CELS incorporó el informe de la Comisión Provincial de Derechos Humanos de La Rioja, de 1984, en el que Milani fue mencionado en el caso de la desaparición del soldado Alberto Ledo y el testimonio del ex preso político Ramón Olivera, que dice haber sido detenido en un centro clandestino, desde donde fue llevado a declarar ante un juez y quien se ocupó de su traslado fue César Milani.

Más allá de las investigaciones que correspondan por la supuesta conducta del candidato al ascenso, en aquellos tiempos en los que revistaba como subteniente, lo llamativo es que con pruebas menores hoy se hallan recluidos en cárceles viejos soldados que participaron de la lucha contra el terrorismo y que en no pocos casos son octogenarios a quienes se les ha negado el principio de inocencia y los derechos al debido proceso y a la prisión domiciliaria.

Hay que reconocer que el Gobierno nacional ha hecho bastante en el campo de los derechos humanos. Por eso es que, si el Senado confirmara la designación de Milani, sería un problema difícil, poniendo en duda la bandera de los derechos humanos que el kirchnerismo tanto agitó en el país y de la cual se valió para muchos de sus objetivos.