Hoy se cumple un año de la desaparición física de una de las mejores artistas que ha dado nuestro medio y que se proyectó al ámbito nacional, a la vez de ser una benefactora de la cultura sanjuanina de la segunda mitad del siglo XX. Se trata de Myrta Hebe Chena de Fernández Burzaco.
Myrta Chena nació en San Juan el 5 de septiembre de 1926 en el seno de una familia puntana establecida en nuestro medio. Su padre, Pascual Chena, dedicó su vida a la docencia: la escuela que dirigió en el departamento 25 de Mayo, lleva hoy su nombre en homenaje a su obra educativa. Desde niña, Myrta tuvo inquietudes artísticas, su formación empezó en la Academia de Dibujo y Pintura, que funcionaba en el Colegio Santa Rosa de Lima, fundada por Domingo F. Sarmiento en el siglo XIX. La directora de dicha Academia, Sor San Félix, de venerado recuerdo, modeló y guió su fuerte vocación.
Se recibió de Maestra Normal Nacional en la Escuela Normal "Tomás Godoy Cruz" de Mendoza en 1944. Fue becada por el Gobierno de San Juan y por la Universidad Nacional de Cuyo para cursar estudios en la Escuela Superior de Artes Plásticas de esa Universidad, egresando con honores con el título de Profesora Nacional de Bellas Artes. Allí desarrolló su formación artística con maestros de la talla de Ramón Gómez Cornet en pintura, Francisco Bernareghi en paisaje y Víctor Delhez en grabado.
Desde 1947 presentó sus obras a los salones de arte de San Juan. Expuso también, durante esta primera época de su producción artística, en Jáchal, Mendoza y San Luis, especialmente invitada.
En 1950 ejerció la Secretaría de Artes Plásticas de la institución "Refugio" y organizó, junto con el pintor Federico Blanco, la Escuela de Bellas Artes de la entidad, que formó jóvenes artistas en Bellas Artes, Anatomía, Historia del Arte y otras disciplinas. Fue precursora de la actual Facultad de Artes de la UNSJ. Presidió la Comisión de Cultura de la Asociación de Mujeres Universitarias Sanjuaninas de 1951 a 1953 y publicó diversos artículos en diarios y revistas, entre ellas "Sarmiento", de San Juan y de instituciones culturales y educacionales. Expuso temas de su especialidad y fue crítica de arte del diario "Tribuna".
Fue una pintora cabal, con exclusiva dedicación a la cátedra y a su especialidad, la pintura y el grabado. Dictó clases en el Colegio Nacional "Monseñor Pablo Cabrera", en el Liceo de Señoritas y en la Escuela Industrial "Domingo Faustino Sarmiento". Fue miembro del Ateneo Cultural Femenino "Paula Albarracín de Sarmiento" y, al radicarse en Buenos Aires, siguió como representante de esa institución a nivel nacional.
En 1974 el Ateneo le solicitó un retrato de Doña Paula Albarracín lo que motivó que se avocara al estudio exhaustivo de la iconografía de doña Paula y de todo lo escrito acerca de su personalidad y fisonomía. Fruto de ese estudio es el retrato que fue donado y actualmente posee el Museo Histórico y Casa Natal de Sarmiento.
En Buenos Aires siguió la docencia y expone en muestras como la Exposición de óleos y témperas a bordo del Buque "Ciudad de Paraná" -trayecto de Buenos Aires-Asunción del Paraguay-, y dicta conferencias sobre arte en distintas instituciones porteñas.
A la muerte de su esposo, Hugo Fernández Burzaco, distinguido genealogista, dedica tres años para publicar todos los estudios hechos por él durante su vida, que vieron la luz en seis tomos del "Padrón Genealógico del Río de la Plata" y que le valió ser miembro honoraria de la Asociación Genealógica Argentina.
Myrta inicia en 1995 sus exposiciones individuales en galerías de la Capital Federal y los críticos nacionales e internacionales destacan el valor de su obra.
En 2002 el prestigioso crítico argentino, Rafael Squirru publica en La Nación el artículo que, entre otros conceptos expresa: "Las obras de Chena abordan con parecida felicidad la figura humana y el paisaje. Tanto en un género como en el otro mantiene un estilo muy personal donde se conjugan su sabiduría plástica y su buen gusto…"
Había decidido pasar el resto de su vida en la tierra de sus antepasados, en la casa solariega que ella reconstruyó, pintando rodeada de la naturaleza, de los árboles que tanto amaba, por eso se trasladó a Los Cajones, en San Luis. Al momento de su muerte, el 13 de marzo de 2008, estaba preparando una exposición. Vivió con una visión de la vida que se resume en un poema de Luis Prémoli, que ella seleccionó para su última exposición: "Me fui a explorar la vida esta mañana/ a auscultar el latido de la sabia que irrumpe por las ramas/ a extasiarme en los fuegos de artificio;/ las flores son las luces de las almas./ Y amé el misterio de las cosas sin causa".
