La presidenta Cristina Fernández de Kirchner arrasó de manera aplastante en el estreno del sistema de elecciones primarias y obligatorias. Uno de los hechos a destacar de la jornada electoral fue la altísima participación de la ciudadanía, ya que votó el 77% del padrón.
Son varias las razones que explican el éxito contundente del oficialismo. Ante todo, la regeneración del kirchnerismo a partir de la muerte de Néstor Kirchner. El fallecimiento del ex presidente liberó al Frente para la Victoria de una alta imagen negativa que lo convertía en la contradicción política principal para más del 50% del electorado. Néstor Kirchner sobresalía en el escenario político por ser un factor constante de conflictos y no cabe duda que la Presidenta supo aprovechar de modo inteligente. No cabe duda que la Presidenta superó de modo inteligente, el inesperado fallecimiento del esposo y sobrellevó la viudez y el luto de forma ejemplar. Su imagen acompañada por las palabras en las que demuestra estar gobernando con gran sacrificio, muestran a una mujer que necesita el apoyo en medio de una situación personal difícil.
El slogan publicitario de "Fuerza Cristina” quería persuadir la necesidad de apoyar a una mujer marcada por el dolor.
En segundo lugar, la percepción de una bonanza económica ha signado la elección positiva hacia la figura presidencial. El Gobierno saca ventaja de las dificultades económicas que vive el mundo; de la relativa estabilidad del precio de las commodities y la desconexión con las redes de financiamiento internacional ponen a resguardo a la economía doméstica. El kirchnerismo ha elaborado un modelo del que las economías mundiales deberían aprender. Esto llega a un nuevo electorado joven que votó por primera vez, y que se eleva a 1.200.000 ciudadanos. Por último no se puede dejar de mencionar la crisis política que se abrió en 2001 y que volvió a manifestarse en la incapacidad de las fuerzas de la oposición para construir una alternativa al Gobierno nacional. Bastaba observar las figuras de la oposición y escuchar las declaraciones de sus máximos exponentes al irse conociendo los cómputos oficiales, el domingo pasado. Con un alto grado de autismo y estrechez de miras, nadie reconocía de modo claro haber sido derrotado.
La realidad revela que Cristina Fernández de Kirchner tiene rivales pero no tiene por delante ningún peligro de alternativa. Quedó demostrado en el hecho que la Presidenta aventajó en más de 30 puntos al segundo y resulta lamentable para la salud democrática del país que exista una oposición tan egoísta, incapaz de crear alternativas y con un discurso tan poco atractivo y confiable.
