El doctor Antonino Aberastain nació en San Juan en mayo de 1810, en el mismo mes que la Patria. Nueve meses después nació en esta provincia Domingo Faustino Sarmiento. Ambos predestinados para destacarse, para luchar por sus ideales. Los dos forjaron sus personalidades con el rigor del viento zonda, para moldearse en sus férreas voluntades al servicio de una provincia y de una nación.

Compañeros de estudios primarios, en la niñez iniciaron la fraterna amistad que los unió para siempre. Por circular, el 2 de enero de 1823. durante el gobierno de Manuel Rodríguez y por iniciativa del ministro Bernardino Rivadavia, se solicitó a cada provincia seis jóvenes talentosos y promisorios para ser educados por cuenta de la Nación en el Colegio de Ciencias Morales. Entre los alumnos, elegidos por sorteo de la lista de nombres seleccionados, en la que figuraba Sarmiento, fue beneficiado, entre otros, Antonino Aberastain.

Dice Sarmiento en Recuerdos de Provincia "cayóle la suerte a Antonino Aberastain, pobre como yo y dotado de talentos distinguidos, una contracción férrea al estudio y una moralidad de costumbres que lo han hecho ejemplar hasta el día de hoy.”

En Buenos Aires, Aberastain estudió idiomas, matemáticas y derecho. Ingresó a la universidad y se graduó de abogado en 1832. Al regresar a San Juan fue nombrado Juez de Alzada por el gobernador Nazario Benavídez.

En esa época Aberastain colaboró con Sarmiento en la redacción de "El Zonda”. Eran épocas de luchas, de un país que buscaba su rumbo.

Acusados Sarmiento y Aberastain de una conspiración, huyeron a La Rioja y luego Aberastain fue a Salta, donde el gobernador General Dionisio Puch lo nombró su ministro secretario. En 1841 Aberastain llegó a Jujuy, llamado por el gobernador Alvarado a quien reemplazó provisoriamente. Al ser ocupada la ciudad, por las tropas del federal Uribe, a la muerte de Lavalle, llegó a Chile y en Copiapó, Aberastain se estableció y abrió un estudio de abogado.

Intercambiaron cartas Aberastain y Sarmiento, que ya había escrito Facundo.

El triunfo de Urquiza hizo posible el regreso de Aberastain al país. Se instaló en San Juan y se dedicó a su profesión de abogado. En 1859 el Coronel José Virasoro fue designado gobernador de San Juan interinamente. Su política despótica motivó el rechazo de los sanjuaninos. Virasoro, indignado comenzó una dura persecución contra sus opositores, entre ellos Aberastain, que fue acusado de conspiración, engrillado y deportado a Mendoza. Nuevamente Sarmiento y Aberastain se comunicaron por cartas, refiriéndose al injusto exilio.

Después del asesinato del gobernador Virasoro, el 16 de noviembre de 1860, Francisco Coll fue elegido como gobernador interino, quien designó a Aberastain como ministro. El 7 de diciembre Juan Saa, gobernador de San Luis, le comunicó a Coll que había sido designado Interventor en San Juan. Tiempos de conflictos y desacuerdos, oprimían la Patria.

Coll renunció y Aberastain asumió la gobernación de San Juan, el 29 de diciembre, desconociendo la intervención de Juan Saa. Los hechos iban tejiendo el desenlace fatal.

Surgió el héroe, el valiente y arriesgado abogado dispuesto a defender su provincia. Aberastain con sus tropas, enfrentó en desigual combate, a las fuerzas de Saa en un paraje llamado La Rinconada de Pocito. Se tiño de rojo la tierra pocitana. Las madres sanjuaninas lloraron a sus hijos. Después de la lucha, el 11 de enero de 1861, Aberastain fue tomado prisionero y fusilado por la espalda por el Coronel Clavero.

Así murió Aberastain, el mártir de La Rinconada, el hombre probo, ilustrado, de impecable moral, amigo de Sarmiento.

Así entregó su vida Antonino Aberastain, fiel a sus principios, defendiendo el federalismo y la autonomía provincial.

Se desató luego Pavón. Después Mitre presidió la Nación reunificada y posteriormente Sarmiento fue el presidente de los argentinos.